lunes, 27 de octubre de 2014

El pecado original

Dicen que el hijo de Dios, que también era Dios, murió para redimir a la humanidad de sus múltiples pecados, la mayoría de ellos heredados de sus padres hasta remontarnos al primer padre de todos los padres, un tal Adam, creado directamente por el mismo Dios –dicen que hizo una figura de barro y soplo- a quien dio por compañera una mujer que obtuvo de una costilla del pobre hombre –se supone que al hacer el mismo Dios de cirujano no era preciso anestesia ni nada similar para calmarle del dolor-. Bien, pues aquella mujer fue creada con el nombre de Eva.

No había gran cosa sobre la Tierra, pero ya existía el pecado, al menos en la mente del creador. Y como éste había culminado el proceso creativo y acababa de descansar, no sabiendo a que dedicar su tiempo libre, se invento un juego malévolo y Adam y Eva cayeron en la trampa; lo cierto es que era un juego que no tenia escapatoria. Algunos pensamos que el juego fue inventado para hacernos la vida imposible a los humanos, bien porque Dios se arrepintió de habernos creado cuando observo un error en el diseño pues nos dio inteligencia sin pretenderlo, bien por entretenimiento o bien por pura maldad.  

El juego consistía en una prohibición, Adam podía comer el fruto de todos los árboles del lugar, paradisiaco por cierto, pero jamás del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque en tal caso morirían. En esto que llego una serpiente habladora, no solamente se había inventado ya el lenguaje para los humanos, que tentó a Eva diciéndole que no morirían sino que Dios temía que fueran tan listos como él, porque aquel era el fruto del conocimiento y al comerlo se le abrirían los ojos y alcanzarían la sabiduría; así que Eva comió de la manzana prohibida y le dio a probar también a Adam. Y de ahí proceden todos los males de la humanidad, la mujer desde entonces será maldita entre todos los ganados y bestias del campo, se arrastrará, será aplastada por el varón, parirá con dolor, buscará con ardor a su marido que le dominará y otras lindeces que salieron por la boca de Dios, el creador.

Fueron expulsados del paraíso y, horror, se avergonzaron de verse desnudos. Desde entonces la mujer ocupo el papel de subordinación al hombre y así sigue en las sociedades musulmanas (sometidas y ocultando su cuerpo) y en gran parte de las cristianas. Solo en el mundo laico la mujer se ha liberado, y no del todo, del sometimiento al varón y esto ha ocurrido en el transcurso de menos de una centuria. Y  la humanidad tuvo miedo de salirse del camino dogmático que marcaban las religiones, y aquellos que osaron traspasar la barrera que separa la ignorancia del conocimiento fueron aniquilados física o intelectualmente.

Y también aparecieron lugares y personajes como el cielo y el infierno, los ángeles y los demonios, los salvadores de la humanidad como Jesús y más tarde Mahoma y los conflictos de religión. Pero eso es más de la cuestión.


sábado, 25 de octubre de 2014

El derecho a la libertad religiosa

“Estamos asistiendo a una ofensiva contra las creencias religiosas y es preciso atajar esta corriente invasora de laicismo integrista y de ateismo militante”.

Estas podrían ser las palabras de quienes se sienten “amenazados” por lo que no es sino el avance natural de las costumbres y la desaparición de los viejos valores religiosos en las modernas sociedades democráticas. Los defensores de las religiones, liderados por sus máximos representantes, entienden la Libertad Religiosa como el primero de los derechos, situado en la base de todos los demás derechos e inseparablemente unido a ellos (Juan Pablo II).  Pero al mismo tiempo es un derecho que lo perciben como excluyente de otros, tales como los de libertad de pensamiento o de elección de otras opciones religiosas, dado el carácter obligatorio del derecho en cuanto que todos los hombres tienen la obligación de buscar la verdad objetiva, absoluta, incuestionable y encontrar en ella al Dios único (Concilio Vaticano II). No se trata pues de libertad de elegir libremente una u otra opción religiosa, sino solo aquella que es verdadera, y contradictoriamente las tres religiones monoteístas así se consideran excluyendo a las otras dos de este privilegio.

Por esta razón cualquier intento de promover avances en el laicismo del Estado es interpretado como una amenaza a la Libertad Religiosa tal como ellos la entienden, como un ataque a la religión verdadera, como una persecución de las creencias religiosas, como una actitud intolerante ante lo sagrado, como una herejía que es preciso erradicar. De ahí que cuando se legisla en materia de divorcio y separaciones matrimoniales, de reconocimiento de la homosexualidad como una cualidad humana no perversa, de interrupción del embarazo, del derecho a una muerte no dolorosa o a la eutanasia, o de una educación no fundamentada en los valores religiosos se interpreta como un atentando contra los principios que sustenta su religión y contra la obligación que tiene todo ser humano a conocer la verdad, es decir de conocer a Dios y de cumplir con las preceptos que la religión verdadera mandata. Quizás por ello todos los padres cristianos tienen la obligación de educar a sus hijos en el cristianismo, lo que es lo mismo que decir que han de ser adoctrinados en las mismas creencias religiosas de sus padres, que igualmente fueron adoctrinados siendo niños. Por fortuna, en los tiempos presentes, la mayoría de los humanos no creemos en la amenaza de la condena al fuego eterno que tantos beneficios han reportado al cristianismo y al islamismo desde sus orígenes, ni tenemos miedo a ser considerados herejes ni a ser castigado en vida por no creer en Dios; aunque todavía sufrimos la cólera de los predicadores de la verdad.  

De igual manera, cuando la sociedad manifiesta un alejamiento de los supuestos valores religiosos, como esta ocurriendo en gran parte de la juventud actual simplemente por convicción de otras creencias y valores, consideran que la juventud esta amenazada, viciada por una sociedad cuyas costumbres han sido pervertidas.  

Cualquier posicionamiento, por leve que sea, en defensa de un Estado Laico es interpretada como una “cruzada” (que ironía) antirreligiosa, como una actitud integrista ante el derecho de Libertad Religiosa por la pretensión de llevar al ámbito de lo privado las creencias religiosas y su simbología, dado que ellos consideran que éstas constituyen un hecho publico y por consiguiente debe ser incluido como parte sustancial de la forma de Estado. Las leyes que no contemplan el hecho religioso son consideradas como contrarias a los valores inmutables de la humanidad. La eliminación de la simbología religiosa de los centros públicos y de los actos oficiales así como la no participación de los representantes públicos en los actos religiosos es interpretada como una ofensa al  derecho de Libertad Religiosa.

Una interpelación parlamentaria relacionada con la financiación de la Iglesia Católica, una petición de revisión de los acuerdos con el Vaticano, una demanda para que la IC pague el impuesto de bienes inmuebles, una critica al posicionamiento fuera de lugar de un Obispo, pretender que la religión salga de las aulas, denunciar casos de pederastia cometidos por sacerdotes, pedir que se cierren los centros de culto de las universidades publicas, criticar la inmatriculación de bienes por parte de la Iglesia (derecho otorgado por el cual la IC puede registrar a su nombre cuantos bienes existan sin propietario) o la petición de retirada de símbolos religiosos de los centros oficiales, por poner algunos ejemplos nada relevantes, son recogidos en un informe publicado en 2013 por la revista Ecclesia como ataques a la Libertad Religiosa, a la cual no se le debe imponer ningún tipo de restricción al tratarse de un “derecho obligatorio”.


No contemplan que la Libertad Religiosa es también el derecho a profesar otras creencias religiosas o no, y por consiguiente el de ser agnóstico, ateo e incluso estar en contra de forma activa contra las creencias religiosas por entender que estas son contrarias al pensamiento racional, al conocimiento científico y no supone ninguna necesidad vital para las personas. Va siendo hora de desterrar el derecho a la Libertad Religiosa y batallar por la Libertad de Conciencia y de Pensamiento. 

sábado, 18 de octubre de 2014

LEVITICO: Santidad y fallos en la creación

NT (texto bíblico): No imitéis las costumbres de las gentes que yo voy a arrojar por delante de vosotros, ellos hacían estas maldades y yo los aborrecí. Yo os he dicho: Vosotros poseeréis esa tierra, yo os la daré en posesión; es una tierra que mana leche y miel. Yo Yavé, vuestro Dios, que os he separado de las gentes (Lev 20.23-24).

CM (comentario): Una vez más Yavé menosprecia a los restantes pueblos no elegidos por él, a los que se les supone costumbres que no son de su agrado y son malvados, hacen todo aquello que Yavé aborrece y por ello serán desalojados de sus tierras y condenados a la muerte, al hambre y al exterminio.

¿Este Yavé de la Biblia fue el autentico creador del cielo y de la tierra, de todos los seres vivientes, incluidos las humanos o se trata del personaje exterminador de un cuento malvado? No es asumible, no es concebible, que el dios creador de los humanos denigre de ellos, reniega de su obra hasta el punto de arrojar de su tierra a unos pueblos para que sea ocupada por otro, el elegido por él mismo; como el padre que expulsa de su casa y abandona a sus hijos al hambre y a la desaparición en bien de uno de ellos, el favorito, el elegido. Pero, ¡como extrañarnos¡, si condenó a toda la población existente en la tierra a morir ahogados cuando decidió enviarles un diluvio que arraso con todo, salvo la familia de un tal Noe, a quien le anuncio la desgracia venidera y le ordeno construir un arca o barcaza para que pudiera salvarse y la creación no hubiese sido en balde.

Definitivamente, el hombre, con todas sus imperfecciones, es sobradamente mejor que este Yavé que nos dibuja las llamadas sagradas escrituras.

NT: Yavé ordena a los sacerdotes que ninguno se contamine por un muerto, a no ser por un próximo consanguíneo (Lev 21.2). Si la hija de un sacerdote se profana prostituyéndose, profana a su padre y será quemada en el fuego (Lev 21.9). Tomará virgen por mujer, no viuda, ni repudiada, ni desflorada, ni prostituida. Tomara una virgen de su pueblo (Lev 21.13-14).

CM: El sacerdote es un hombre santo, las escrituras ya relegan a la mujer a estar bajo el dominio del varón y por consiguiente no puede asumir el papel de sacerdotisa, es más ni siquiera se lo plantea, como si fuese algo natural la condición de inferioridad de la mujer respecto del hombre. La mujer es impura, su menstruación es pura impureza, durante ese tiempo la mujer esta contaminada, como están contaminados los cadáveres que el sacerdote nunca deberá tocar porque seria una profanación, una mancha a sus santidad, salvo que se trate del cadáver de un ser próximo en consaguinidad, el padre, la madre, su hijo o hija, hermano y hermana virgen, porque naturalmente si no fuese virgen seria contaminado.

Es obsesiva la persistencia en lo impuro, cuando cuantas cosas existen fueron creadas por Yavé, un ser en extremo puro, según las propias escrituras sagradas. Como obsesiva es la postura ante la virginidad, que la Iglesia Católica ha heredado hasta el punto de hacer creer a sus seguidores que Jesús, hijo encarnado de Yavé, nació de una virgen, contradiciendo  la mismísima naturaleza.

El sacerdote es un personaje cargado de santidad, supuesta santidad, de tal manera  si su hija se prostituye, no sabemos si se refiere al hecho de vender su cuerpo para placeres sexuales o entrega voluntaria al placer sin compensación económica, deber ser incinerada en vivo. Un castigo cruel en el que aun creen algunos integristas religiosos musulmanes.

NT: Yavé hablo a Moisés, diciéndole: Habla a Aaron y dile que ninguno de su estirpe que tenga una deformidad corporal se acercara a ofrecer el pan de tu dios (Lev 21.16-24).

CM: El pobre Aaron, después de tanto sacrificio y de tanta ayuda como le ha aportado a Moisés y al propio Yavé, no goza del privilegio de la palabra de Yavé, éste siempre ordena a Aaron por medio de Moisés, que no hace sino de permanente intermediario entre Dios y su hermano, autentico artífice de los designios de Yavé.

Con esta orden el sacerdocio, que ya estaba encomendado a los herederos de Aaron, queda limitado a quienes estén sano de cuerpo, se excluyen a los ciegos, cojos, tuertos, mutilados, monstruosos, jorobados, enanos, mancos, sarnosos, tiñosos, hernioso, etc. Son todos seres impuros, errores de la creación, fallos en la maquinaria creadora. ¿Cuál sería la intención de Yavé al permitir el nacimiento de seres con imperfecciones físicas? O quizás se le escapase de las manos. Puede que ni siquiera Yavé fuese un ser tan perfecto, bien es cierto que si la crueldad no es un atributo de perfección, el personaje que tales mañas practica ha de gozar de tales atributos.

NT: De nuevo Yavé envía órdenes a Aaron, como sumo sacerdote, a través de Moisés. Cualquiera de vuestra estirpe de vuestras generaciones que tenga sobre si alguna impureza, guárdese de acercarse a las cosas santas. Si lo hiciere será borrado ante mi (Lev 22.1-3).

CM: De nuevo la obsesión por la impureza. Además de quienes poseen tara física, ahora se refiere a los leprosos, o quienes tocan cadáveres o este impuro por múltiples acciones. Establece todo un sistema “legislativo” de prohibiciones y exclusiones, en las que se incluyen los esclavos de los sacerdotes, la hija de sacerdote casada con un extraño, viuda o repudiada, con o sin hijos (Lev 22.4-16).

Naturalmente el incumplimiento de estos preceptos, que no suponen en ningún caso un atentado ante los demás, sino ante Yavé, son condenados a dejar esta vida, serán borrados de este mundo, para pasar al reino de los muertos.

NT: Ordena Yavé que cualquier animal ofrecido en sacrificio deberá estar exento de defecto alguno, enumerando los distintos tipos de imperfecciones (Lev 22.17-33). Ningún animal deberá ser ofrecido antes de pasar siete días desde su nacimiento.


CM: Es sorprendente el grado de detalle que se establece en las condiciones en que un animal, becerro, cordero o cabrito, debe ser sacrificado, significando con esto la importancia que estas escrituras otorga al sumo hacedor, al que hay que rendirle constante pleitesía, de tal suerte que la vida gira alrededor de la divinidad y de su adoración. Las leyes están orientadas al sacrificio, a la conducta en relación con los mandatos de Dios, en sumo a un Estado Teocrático.

viernes, 10 de octubre de 2014

Bienaventurados

La Iglesia Católica, y las demás, no da mítines sino sermones, quizás por aquel sermón llamado “de la montaña” que el hijo de Dios, considerado a su vez Dios, concebido del Espíritu Santo, también Dios, tres por uno, ofreció en los comienzos del siglo I, que inicia el calendario de su nacimiento sin proponérselo.
Las bienaventuranzas, de las que dejaron constancias los evangelistas Mateo y Lucas (santos ambos), lanzan un mensaje de esperanza ante las dificultades que atraviesa el ser humano en su azarosa existencia, pero desgraciadamente su consecución no tendrá lugar en la tierra, sino en un lugar llamado paraíso o cielo situado en el mas allá, sin determinar exactamente donde, aunque tradicionalmente se ha situado arriba ignorando la esferidad de la Tierra y el resto de conocimientos del Universo que la ciencia nos ha ofrecido tras siglos de oscurantismo y de idiotización del ser humano por los defensores de la fe. Por cierto que los teólogos ya no saben que hacer después de tantos siglos debatiendo sobre tantos disparates que el transcurso de los tiempos ha descartado por absurdos.
Bienaventurados han de ser los hombres (y las mujeres, supongo) porque alcanzaran la gloria, la felicidad eterna en ese paraíso soñado que tanto rédito ha dado a las religiones monoteístas. Desde entonces el sermoneo se ha basado en ese mensaje de esperanza de vida celestial después de la vida terrenal, contrapuesto con ese otro espacio también sin determinar, pero que tradicionalmente se situaba abajo y que llaman infierno, cuyo objetivo no es otro que no dejar sin castigo a aquellos que no logren el paraíso, dejando así sin escapatoria a los humanos que deberíamos elegir entre la felicidad eterna o el eterno sufrimiento. Como siempre puede quedar algún resquicio de duda  a cerca del comportamiento llevado en la tierra existe una alternativa de transito al que han llamado purgatorio -de éste se sabe muy poco- con objeto de terminar de expiar los pecados cometidos en la vida terrenal –aunque gran parte de estos no son objeto de condena en los tribunales de justicia terrenales-  siempre relacionados con los preceptos de la Iglesia.   
Las bienaventuranzas nos vienen a decir que los pobres, los que lloran, los que padecen hambre, los mansos, los pacíficos y algunos otros, o sea los que mas sufren las injusticias de este mundo que el creador diseñó de manera tan desacertada, no han de preocuparse porque ellos serán los primeros en alcanzar la felicidad tras una vida llena de sufrimientos e infortunios, aunque antes habrán de cumplir con los preceptos que la Iglesia dictamine. Para el resto, es decir, los poderosos, los que más poseen, la Iglesia les tenía preparado una forma de redención en forma de salvoconducto hacia el cielo para cuya obtención era preciso pagar una cierta cantidad de dinero, cuanto más mejor para el allanamiento del camino. Para los primeros, carentes de dinero y llenos de penalidades no cabía sino la resignación, no hay que luchar en la tierra contra el hambre, no hay que combatir al opresor, no hay que superar la enfermedad con tratamientos medicinales - la Iglesia siempre se opuso al estudio del cuerpo humano y al uso de plantas medicinales para la curación de enfermedades, hacia creer que las pandemias eran fruto del pecado y contra ellas nada se podría hacer salvo la voluntad del Señor- no hay que cuestionar la justicia, por el contrario es preciso recurrir a la oración: “ a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lagrimas”, no cabe sino la resignación y que Dios, y la virgen María en sus múltiples versiones, nos ayude a superar las dificultades porque así alcanzaremos la gloria.

Extraordinaria coincidencia de intereses con el poder establecido, sumisión y mansedumbre. Esto ya lo descubrió el emperador Constantino allá por el año 325 de la era cristiana y su ejemplo ha sido seguido por los siguientes emperadores, zares, monarcas, teócratas, tiranos o no, y dirigentes de los diferentes regimenes más recientes, incluidas las republicas y las monarquías democráticas, como la española en donde todavía los ministros invocan a vírgenes y santos para que nos ayuden en la resolución de los problemas de la sociedad, razón por la que se nombran a vírgenes como alcaldesas honorarias o se entregan medallas al merito civil a otras tantas imágenes religiosas.

sábado, 4 de octubre de 2014

LEVITICO: Leyes de sentido común y otras absurdas (y III)


NT (texto bíblico): Di a los hijos de Israel: Quienquiera que de entre los hijos de Israel, o de los extranjeros que habitan en Israel, ofrezcan a Moloc un hijo suyo, será castigado con la muerte; el pueblo de Israel lo lapidará (Lev 20.1-2). Junto a esta ley establece otras como (Lev 20.6-21):

Si alguno acudiere a los que evocan a los muertos y a los adivinos, será exterminado de en medio de su pueblo.

Quien maldiga a su padre o a su madre, será castigado con la muerte.

Si adultera un hombre con la mujer de su prójimo, hombre y mujer serán castigados con la muerte.

Si uno se acue
sta con la mujer de su padre, los dos serán castigados con la muerte.

Si uno se acuesta con su nuera, ambos serán castigados con la muerte.

Si uno se acuesta con otro, como se hace con mujer, ambos serán castigados con la muerte.

Si uno toma por mujeres la hija y la madre, es un crimen, serán quemados él y ellas.

El que tenga comercio con una bestia será castigado con la muerte y la bestia la matareis.

Si una mujer se acerca a una bestia, prostituyéndose ante ella, matareis a la mujer y a la bestia.

Si uno toma a su hermana, hija de su padre o de su madre, los dos serán borrados de su pueblo, a la vista de todos.

Si uno se acuesta con una mujer mientras tiene el flujo menstrual, ambos serán borrados de en medio de su pueblo.

No descubras la desnudez de la hermana de tu madre ni la de la hermana de tu padre, llevaras sobre ti la iniquidad. Si uno se acuesta con su tía no tendrán hijos. Si uno toma la mujer de su hermano, es una inmundicia, no tendrán hijos.

CM (comentarios): De nuevo aparece Moloc, un dios ante quien algunos sacrifican a sus hijos. En esta largo lista de preceptos Yavé condena muchas prácticas que son condenables por la mayoría de los mortales y otras que no deberían de serlo, sin embargo impone el mismo castigo sin matices. La muerte es la forma de resolver los problemas que se derivan de los malos hábitos de los humanos, los seres que el mismo ha creado a imagen y semejanza suya. Triste resultado para tan grande obra. Estrepitoso fracaso para su creador. La creación es un verdadero desastre, una obra frustrada, un autentico error a tenor de las múltiples ocasiones en las que tiene que intervenir para enmendar la plana al máximo exponente de su creación, el ser humano, impuro, imperfecto, pecador e incapaz de establecer por si mismo un código de conducta. Sin embargo elige a un  grupo de humanos para guiarle por el buen camino dejando al resto de la humanidad a su propio destino. El paso de los tiempos no ha hecho a unos pueblos mejores que otros, todos tienen los componentes del bien y del mal en sus propios genes, con independencia de sus orígenes divinos o no.

La condena ante tantas formas del mal es la muerte, la Biblia esta llena de muerte y vacía de vida, el fruto de la vida es impuro, como impura es la mujer recién parida y más impura si el fruto es niña fuente futura de vida.


A pesar de tanta denigración de las mujeres en los textos bíblicos, son éstas quienes mayormente incuban los sentimientos religiosos y de adoración al creador, fruto de una educación ancestral en la que su papel quedaba relegado al de sometimiento a la voluntad del varón.