lunes, 30 de abril de 2012

viernes, 27 de abril de 2012

Bibliografía


 Lecturas y videos recomendados:  

Religiones y ateismo:

- Sagrada Biblia. (1967. Decimonona edición). Biblioteca de autores cristianos. Editorial Católica. Madrid.
- El Corán. Ediciones Abraxas. 2010.
- Probablemente Dios no existe. Gabriel García Voltá y Joan Carles Marset (2009). Editorial Planeta. Barcelona.
- Los papas y el sexo. Eric Frattini (2010).  Espasa libros. Madrid
- El espejismo de Dios. Richard Dawkins (2009). Espasa Calpe. Madrid.
- El catolicismo explicado a las ovejas. Juan Eslava Galán (2011). Editorial Planeta. Barcelona.
- Las cartas secretas de Benedicto XVI. Gianluigi Nuzzi (2012). Ed. Martinez Roca con Planeta. Madrid.
- Vivir en la realidad. Gonzalo Puente Ojea (2007). Ed. Siglo XXI. Madrid.
- Vaticano S.A. Gianluigi Nuzzi (2010). Ed. Planeta. Madrid.
- Los cuervos del Vaticano. Eric Frattini (2012). Ed. Espasa. Madrid.
- Los papas que marcaron la historia. Luis Jiménez Alcaide (2014). Ed. Almuzara.
- El poder de la Iglesia en la España contemporánea (2013). Ángel López Villaverde (2013). Ed. Catarata. Madrid.
- Adiós a Dios. Fernando Montaña Lagos (2010). Ed. Eduardo Soto.
- Hijos del Opus Dei. Javier Ropero (1993). Ed. B. Reporter. Barcelona.
- Lo sagrado y lo profano. Mircea Eliade (1992). Ed. Paidos. Barcelona.
- El peso de la Iglesia. Enrique Martínez Ruiz y otros. 2004. Ed. Actas. Madrid.
- Avaricia. Emiliano Fittipaldi (2015). Ed. Foca. Madrid.
- El fénix islamista. Loretta Napoleoni (2015). Ed. Paidos. Barcelona.


Ciencia y divulgación científica:

- El origen de las especies. Charles Darwin (1998). Espasa Calpe. Madrid.
- El gran diseño. Stephen Hawking y Leonard Mlodinow (2010). Editorial Crítica. Barcelona.
- Ocho hitos de la evolución: Del origen de la vida a la aparición del lenguaje. John Maynard Smith y Eörs Szathmáry (2001). Tusquets editores. Barcelona.
- El universo en tres pasos: Del Sol a los agujeros negros y el misterio de la materia oscura. David Garfinkle y Richard Garfinkle  (2010). Editorial Crítica. Barcelona.
- Porque somos como somos. Eduardo Punset (2008). Editorial Santillana. Madrid.
- Hijos de las estrellas: La respuesta de la ciencia a los enigmas del hombre y el universo. Manuel Toharia (1998). Ediciones Temas de Hoy. Madrid.
- Y el cerebro creó al hombre. Antonio Damasio (2010). Ediciones Destino. Barcelona
- Nuestra especie. Marvin Harris (1989). Alianza editorial. Madrid.
- Herreros y alquimistas. Mircea Eliade (1974). Alianza editorial. Madrid
- Atapuerca, perdidos en la colina. Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro (2004). Ediciones Destino. Barcelona.
- Física de lo imposible. Ed. Debate. Michio Kaku (2009). Barcelona.
- Cosmos (videos). Carl Sagan (2000). Track Media. Barcelona.
- Genoma Humano. Rafael Oliva. 1996. Ed. Masson. Barcelona.
- El universo de Stephen Hawking (videos). Stephen Hawking (2010).Track Media. Barcelona.
- La historia del universo (videos). Pioneer Productions (2010). Track Media. Barcelona.
- Revolución científica. Manuel Sellés y Carlos Solís. 1994. Ed. Síntesis. Madrid.
- La ciencia: su método y su filosofía. Mario Bunge. 1959/2013. Ed. Laetoli. Navarra.
- La especie elegida. Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez (2010). Ed. Planeta. Madrid.
- El hombre, animal cibernético. Yelena Saparina (1972). Ed. Planeta. Barcelona.
- El universo es una cáscara de nuez. Stephen Hawking (2011). Ed. Planeta. Barcelona.
- Galileo. Vida y destino de un genio renacentista. David Whitehouse (2009). Ed. Springwood. Lugano (Suiza).
- El espacio es una cuestión de tiempo (Teoría de la relatividad de Einstein). David Blanco (2012). Ed. Editec.
- La fuerza más atractiva del universo (Leyes de la gravitación de Newton) (2012). Antonio J. Durán. Ed. Editec.
- Un universo de la nada. Lawrence M. Krauss (2012). Ed. Pasado y presente. Barcelona.
- Llamando a las puertas del cielo. Lisa Randall (2013). Ed. Acantillado. Barcelona.
- Los gatos sueñan con la física cuántica. Jorge Blaschke (2012). Ed. Robinbooks. Barcelona.
- El cerebro. C. M. Smith (1970). Ed. Alianza editorial. Madrid.
- Cerebro 2.0. Jorge Blaschke (2013). Ed. Robinbooks. Barcelona.
- El universo y el futuro de la humanidad. Nancy Ellen y Joel R. (2011). Ed. Antonio Bosch. Barcelona.


Historia:

- Prehistoria. Las primeras etapas de la humanidad. UNED (2010). Editorial Universitaria. Madrid.
- La invención de la agricultura. Josef H. Reichholf (2009). Critica. Barcelona.
- Babilonia. Mesopotamia: la mitad de la historia humana. Paúl Kriwaczek (2010). Ariel. Madrid.
- Historia del Antiguo Egipto. Nicolás Grimal (2004-2011). Ediciones Akal. Madrid.
- Historia del Antiguo Egipto. Martín Walker (1999). Edimat Libros S.A. Madrid. 
- Judíos, moros y cristianos. Pastora Barahona. 2004. Ed. Libsa. Madrid.
- Los Templarios. Pastora Barahona. 2003 Ed. Libsa. Madrid.
- Los cataros. Jesús Mestre. 1995. Ed. Península. Barcelona.
- Los esenios y los rollos del mar Muerto. Cesar Vidal Manzanares. 1993. Ed. Martínez Roca. Barcelona
- El evangelio perdido. Burton L. Mack. 1993. Ed. Martínez Roca. Barcelona.
- El misterio de los druidas. Ward Rutherford. 1993. Ed. Martinez Roca. Barcelona.
- El Sueño de Hipatia (novela histórica). José Calvo Poyato (2009). Plaza y Janés. Barcelona.
- Historia de la Ciencia y sus relaciones con la Filosofía y la Religión. Dampier-Whetham (1931). Aguilar Editor. Madrid.
- Historia de las ciencias. Michel Serres (1998). Ediciones Cátedra. Madrid.
- Las cruzadas vistas por los árabes. Amin Maalouf. 1983. Alianza Editorial. Madrid.
- El Egipto greco-romano. Myriam Sagarribay (1966). Ed. Espenales S.L. Madrid.
- Historia de las religiones: Los grandes cultos y creencias. Jorge Morales de Castro (2009). Editorial Libsa. Madrid.
- Historia de la Inquisición Española. Joseph Walker. 2001/2002. Edimat Libros. Madrid.
- Las cruzadas. Cesar Cantú. 1988. Edicomunicación. Barcelona.
- Cataros, el secreto de los últimos herejes. Xavier Musquera (2006). Ed. Espejo de la tinta.
- Templarios, griales, vírgenes negras y otros enigmas de la historia. Juan Eslava Galán (2011). Ed. Planeta. Barcelona.
- Historia de las religiones. Giovanni Filoramo y otros (2012). Ed. Crítica. Barcelona.
- Últimas noticias de la prehistoria. Yves Coppens (2012). Ed. Tusquets. Barcelona.
- La civilización del occidente medieval. Jacques Le Goff (1999). Ed. Paidos. Barcelona.
- La pasión de la mente occidental. Richard Tarnas (2012). Ed. Atalanta.

Iglesia y verdad


La Iglesia Católica (IC) y sus seguidores usan y abusan de los conceptos de verdad y paz, a los que ahora se añaden los de libertad y justicia. Es cierto que las palabras pueden tener diferentes acepciones dependiendo que quien las pronuncie y en que términos se emitan.

            En su estancia en Santiago de Compostela, en noviembre de 2010, el actual papa Benedicto XVI, pronuncio estas palabras: "La búsqueda honesta de la verdad, la aspiración a ella, es la condición para una autentica libertad" y añade a continuación: "La Iglesia esta al servicio de ambas, la verdad y la libertad". La primera parte de la frase no puede ser más bella y profunda, pero la segunda parte es una cruel ironía, porque la IC nunca ha sido defensora de la libertad ni de la verdad.

La búsqueda de la verdad ha caracterizado al ser humano desde la aparición de la inteligencia en los homínidos. Ha costado decenas de miles de años, desde la aparición del homo sapiens en el planeta Tierra, para que se desentrañaran muchos de los interrogantes que el hombre se ha hecho a lo largo de los tiempos: quienes somos, cual es nuestro origen, nuestro destino, cual es la naturaleza del mundo en que vivimos, de nosotros mismos.

Hoy sabemos que estamos constituidos, al igual que el resto de seres vivos, de células, las cuales disponen de un núcleo en el que se encuentran las características de la especie y las claves de la herencia genética. El descubrimiento del genoma humano, como el de otros seres, su estructura, su composición, nos acerca a la verdad, a la esencia del ser. Bien es cierto que no se trata de un acercamiento a la verdad desde el punto de vista filosófico, aunque también lo es sin pretenderlo, sino científico. La aparición de la ciencia es el mayor logro conseguido por el ser humano en su búsqueda de la verdad.

Los estudios paleontológicos y los descubrimientos de Charles Darwin en el siglo XIX sobre la evolución de las especies, nos demuestran que a lo largo de millones de años han parecido y desaparecido multitud de especies animales y de plantas y que las que persisten hoy día tienen su origen en la evolución de otras, como el ser humano tiene su origen en otros homínidos inferiores cuya configuración física e intelectual ha ido evolucionando hasta llegar al homo sapiens hace del orden de 150.000 años, estado evolutivo en que nos encontramos.

De igual manera hemos avanzado en el conocimiento de nuestro entorno, desde una Tierra plana, en cuyos bordes no había sino abismo, pasando por una Tierra esférica centro del universo, hasta descubrir que se trata de un simple planeta que gira alrededor de una estrella que llamamos Sol. Hoy sabemos que el Sol gira dentro de una galaxia espiral llamada Vía Láctea, en uno de sus brazos muy alejado de su propio centro, que en esta galaxia hay millones de millones de otras tantas estrellas y que la Vía Láctea es una mas entre otros millones de galaxias, nebulosas y otros tantos escenarios que se mueven en el Universo conocido.


Hoy sabemos, también, que en las estrellas tiene lugar un proceso físico-químico de fusión del hidrogeno y su conversión en helio, proceso que acabara con la vida de la estrella hasta su colapso. La extraordinaria cantidad de energía que se genera en el proceso hace del firmamento un lugar bellísimo en las noches despejadas de luna nueva.

En este Universo tan grandioso, el planeta Tierra representa una ínfima porción, algo insignificante, que ha aparecido en un momento determinado, hace aproximadamente 4.500 millones de años, cifra pequeña comparada con la estimación del origen del universo, de mas de 10.000 millones de años, a tenor de la luz que nos llega de las zonas mas remotas de los confines de este universo, que probablemente no sea sino uno mas entre otros múltiples universos.

Sin embargo frente a esta pequeñez, es el único planeta conocido en el que se han  dado las condiciones para que aparezca la vida tal como la conocemos. Pero no podemos negar la posibilidad de existencia de otros modelos de vida similares o diferentes en otros muchos planetas que giran alrededor de otros soles, dentro de nuestra propia galaxia o en otras cercanas o alejadas de la nuestra. Hasta hace muy pocos años no se ha tenido evidencia de la existencia de otros planetas extrasolares.

La constitución de la materia es otro de los misterios que el ser humano ha intentado descubrir. Algunos griegos (Democrito, hace unos 2.450 años) ya creían que la materia, aquello de lo que esta compuesta todas las cosas, estaba formada por partes muy pequeñas e indestructibles, que no podían dividirse en otras mas pequeñas, a las que llamaron átomos. Hoy sabemos que tanto las células, que forman la materia orgánica, como la inorgánica, están formadas por partes elementales a las que llamamos igualmente átomos, pero que se componen de otras partículas mas elementales que interactúan entre si y que están sometidas a determinadas fuerzas de naturaleza electromagnética y radiactiva.

En suma, vivimos inmersos en un mundo de dimensiones inconmensurables, un universo cuyos confines desconocemos, pero cuyas partes más elementales son de naturaleza infinitesimal. Nos movemos entre el cero y el infinito y tratamos de descubrir siempre que hay más acá y más allá de lo conocido.

 Todo esto no es sino búsqueda de la verdad, con honestidad. El ser humano es activo, dinámico, creativo, curioso, reflexivo, inconformista y es bueno que así sea y bueno es fomentar estos atributos desde la infancia, lo contrario seria hacer de nosotros seres pasivos y conformistas, con una verdad aprendida pero no descubierta. La verdad debe ser razonada, demostrada científica o experimentalmente, sometida al contraste, a la refutación. ¿Es esta verdad a la que se refiere el Papa en su declaración en Santiago de Compostela?. Me temo que no.

Durante siglos el mundo occidental ha estado dominado por la IC, que ha impuesto su verdad a la sociedad. Una verdad fundamentada en la existencia de un dios único, creador del Cielo y de la Tierra, del hombre a su imagen y semejanza y de todos los seres vivos. Pero se trata de una verdad no demostrada, es sencillamente creída.

Si queremos buscar la verdad, como dice el papa y añade además, de manera honesta y entendiendo que ello es condición para una autentica libertad, esta idea de dios debería al menos ser cuestionada y sometida a un análisis riguroso. Con tanto mas razón cuando que esta verdad ha generado un modelo de sociedad, de comportamiento personal y colectivo, que ha perdurado durante siglos. Seria una pena que tal verdad no lo fuera.

Las religiones politeístas, previas a la aparición del cristianismo, no eran sino fruto de una incomprensión del mundo circundante, o si se quiere, de una interpretación del mismo y de la imaginación del ser humano. La falta de una explicación para los fenómenos naturales llevo a los hombres y mujeres primitivas a entender que tras ellos estaba la mano de un ser superior, el dios del sol, de la lluvia, del trueno, del fuego. En ese momento histórico no se tenía conocimiento del proceso de evaporación del agua de mar, su condensación posterior en forma de nubes y finalmente su descarga o precipitación por enfriamiento en forma de lluvia, nieve o granizo para volver de nuevo al mar y continuar el ciclo. Como tampoco se conocía, hasta tiempos relativamente recientes, la evolución de las corrientes de aire y su desencadenamiento en fuertes tormentas con descargas eléctricas en forma de rayos, ni mucho menos el origen de los corrimientos  de tierra ni de las erupciones volcánicas, ni de las leyes que rigen el movimiento de los astros. En estas condiciones como ¿podría interpretarse un eclipse de sol o de luna, o la aparición de un cometa en los cielos?. Solo había una explicación sobrenatural.

Sin embargo, si tenían conocimiento del cambio de las estaciones y del beneficio que producía la lluvia en el crecimiento de las plantas, lo que debió dar origen a la existencia de dioses benefactores junto a dioses castigadores e interpretar que las catástrofes fueran consecuencias de un mal comportamiento de las personas ante los dioses, lo que llevo a adorarles y ofrecerles sacrificios con objeto de calmar su ira.

Eran las verdades de la antigüedad. Verdades no contrastadas, no se disponía más que de la observación de la naturaleza, de los cielos, un cielo que gira alrededor de nosotros, somos el centro y no hay evidencias de que la Tierra pudiera ser esférica.   

Por fortuna, la aparición del método en la observación del comportamiento de las plantas y de los animales, comenzó a dar sus primeros frutos con el uso de las plantas medicinales, el aprovechamiento de las cosechas, la domesticación del ganado y con ello, el descubrimiento de la agricultura y de la ganadería, las posibilidades del acopio de alimentos, del intercambio de mercancías, del comercio.

El ser humano ha desarrollado igualmente otras cualidades que le han hecho proclives para el desarrollo de las artes, del pensamiento y del liderazgo, dando origen así al desarrollo de las civilizaciones. En el transcurso de los tiempos, la humanidad ha tenido ocasión de cultivar las artes, las matemáticas, la literatura, la filosofía, se ha organizado en comunidad, ha establecido jerarquías de mando y se ha dotado de leyes y normas de conducta para el mejor funcionamiento de la sociedad, aunque también ha puesto de manifiesto otras condiciones de la naturaleza humana como la dominación del otro, dando origen así a enfrentamientos tribales, a guerras fraticidas, de ocupación de territorios, de vasallaje y a persecuciones por motivos religiosos.    


La cultura griega, de la que somos herederos, supuso un salto de gigante en la búsqueda de la verdad. Muchos de los descubrimientos de entonces, en las matemáticas, en astronomía e incluso en la física perduran hoy día como verdades irrefutables. Y aplicaron sus conocimientos "científicos" al desarrollo de la arquitectura, de la escultura, de la pintura y de la música. Erraron, sin embargo en otros supuestos descubrimientos, en el modelo geocéntrico del Universo, en la concepción del movimiento, en la composición de la materia o en la atribución a los dioses del orden universal,  pero pusieron de manifiesto la extraordinaria capacidad creativa del ser humano. Esta es su  grandeza.

La historia del ser humano es la historia de su lucha por la supervivencia, del desarrollo de su capacidad intelectual y de la búsqueda de la verdad. La inteligencia y la libertad hacen que el ser humano cambie sus posicionamientos de origen, que no se aferre a una verdad aprendida y continúe en la búsqueda o en el perfeccionamiento de la verdad, que no es otra cosa que la búsqueda del conocimiento.

Así pues, ¿hemos de dar por cierta las creencias de nuestros antepasados, sus verdades?, o por el contrario aceptamos como ciertos los nuevos descubrimientos realizados por el ser humano, en quien creemos. Si la IC cree en el hombre, debe también creer en su capacidad creativa, en su capacidad intelectual y en su libertad, así que debemos preguntar a la IC si acepta como ciertos los descubrimientos de  la ciencia.

Sin embargo la búsqueda de la verdad y la autentica libertad choca frontalmente con la historia de la IC. Cuantas persecuciones ha sufrido la humanidad  por no seguir sus criterios, cuantas personas de inteligencia clara han sufrido persecución por sus ideas, por la defensa de otra concepción del mundo.

Tras la desaparición de la civilización greco-romana, cuyos frutos han perdurado a lo largo de siglos, lo que hoy conocemos como Europa se sumerge en un largísimo periodo de oscurantismo en el que la figura de la IC se convierte en la columna vertebral de la sociedad. ¿Que ocurrió para que se perdiera el espíritu de libertad y grandeza intelectual del mundo griego?. Los libros de historia están llenos de respuesta a este interrogante.

Lo cierto es que hay un paralelismo entre el auge del cristianismo, desde su  asentamiento en el mundo romano y su  reconocimiento como religión oficial del estado en tiempos del emperador Constantino, allá por el año 315 y el declive del entonces mundo civilizado, sin que esto quiera decir que exista una relación de causa-efecto.

Hasta la llegada del Renacimiento fueron siglos dominados por el estudio de la Teología, de la consolidación de la Iglesia Católica como instrumento vertebrador de la sociedad, imbricada en los engranajes del poder político, tiempos de la verdad divina, incuestionable, tiempos de la hoguera para quienes tuviesen la osadía de dudar de la verdad declarada por la IC, tiempos de la infalibilidad de papas ambiciosos, corruptos, lascivos, hipócritas y de púrpuras cardenalicias frutos de intrigas palaciegas.

Fueron tiempos en que solo había una verdad, la impuesta por la IC, de cumplimiento universal, no cabía otro tipo de creencia. Verdad asumida por quienes ostentaban el poder civil, por los reyes y emperadores, quienes se erigían en defensores de la "Fe" y declaraban guerras en su nombre. Creer en la verdad de la IC tenia una recompensa infinita, la existencia de un mundo no terrenal tras la muerte (el seno de dios), que hacia mas llevadera las penurias, las miserias, las enfermedades, el hambre, la esclavitud del mundo terrenal. Una forma de institucionalizar el estatus de clase social y de asumir tu condición de cuna.

Durante ese periodo la IC ha creado su propio dogma y con ello el conjunto de verdades que hay que creer, no se trata pues de una búsqueda de la verdad, sino de una imposición de la verdad, bajo el supuesto de revelada por dios, pero realmente determinada por quienes ejercen el poder en el seno de la iglesia.

 La supuesta verdad revelada por dios en el antiguo testamento no resiste un análisis superficial, cuanto menos riguroso, salvo lo que de cierto pueda haber en lo referente a la historia de los judíos. Si Benedicto XVI se refiere a la verdad de Jesucristo y de sus enseñanzas, que aparecen en el nuevo testamento, debemos tener en cuenta que tales libros no fueron escritos por él sino por terceros, en momentos posteriores y dados por buenos por la IC con exclusión de otros que también hablaban igualmente de la vida de Jesús.

Aceptando la figura de Jesús, su nacimiento en Judea en tiempos de la ocupación romana del oriente próximo y del emperador Cesar Augusto, a tenor de los evangelios, en la vida de Jesús se refleja un modo de vida, un comportamiento en lo personal y en lo colectivo, un compromiso social, una actitud desafiante frente al ocupante romano y un predicamento de una nueva religión basada en un dios único contra la corriente mayoritaria del politeísmo reinante en el mundo romano. Hasta aquí podemos considerar la figura de Jesús como un ser excepcional que lucho contra la injusticia y los valores de su tiempo. Naturalmente se puede estar de acuerdo o no con las ideas expresadas por Jesús, en boca de quienes sobre él escribieron. Pero no podemos aceptar como verdad cuanto esta escrito en los evangelios.

Las verdades dogmáticas de la IC chocan con los principios y descubrimientos de la ciencia moderna e incluso con la propia razón.

Supongamos que mantengo como verdad cada una de las aseveraciones que siguen:  

-          La Tierra es un planeta que gira alrededor de una estrella (Sol).
-          El Universo esta formado por millones de millones de estrellas que forman otras tantas galaxias.
-          Las estrellas, como nuestro sol, nacen y mueren.
-          En estos momentos están apareciendo nuevas estrellas y planetas
-          Las especies evolucionan y el ser humano es fruto de la evolución desde otros homínidos inferiores.
-          El pensamiento y los sentimientos tienen su origen en el cerebro mediante impulsos eléctricos entre neuronas.

            Pero si al mismo tiempo sostengo como verdad estas otras:

-          La Tierra es el centro del universo y todo gira alrededor de ella
-          Dios creo al hombre a imagen y semejanza suya
-          Dios creo el cielo, la tierra y a los seres vivos
-          El hombre se compone de cuerpo y alma
-          Las almas, cuando muere el cuerpo, van al cielo, al infierno o al purgatorio    

Parece que ambas cosas no pueden ser verdad, porque se contradicen entre ellas. En el año 1.633, después de casi veinte años de censura por parte de la IC, un gran buscador de la verdad y uno de los primeros científicos modernos, Galileo Galilei, fue condenado a lo que hoy seria cadena perpetua por un tribunal eclesiástico, el Santo Oficio. Su delito fue sostener y defender públicamente el modelo heliocéntrico del universo, ya concebido por Aristarco de Samos hace algo mas de 2.200 años, ignorado durante siglos, rescatado por los grandes pensadores del Renacimiento italiano y desarrollado por Copérnico. La Tierra dejaba de ser el centro, se movía alrededor del Sol junto al resto de planetas y no al contrario como sostenía el viejo modelo geocéntrico ideado por Ptolomeo. La condena tuvo lugar aun siendo Galileo católico profesante y una persona con amigos muy influyentes, no por su situación económica, que era muy deficiente, sino por su reconocimiento como pensador y creador. Más de 350 años ha tardado la IC en reconocer su error.

Respecto de la evolución, si aceptamos como verdad que el hombre procede de otros homínidos, los cuales son a su vez fruto de la propia evolución de las especies, no podremos considerar como verdadera la creación del hombre por dios, y mucho menos a su semejanza, porque en tal caso dios seria cambiante.

De manera análoga, deberíamos cuestionar la creación del universo por parte de Dios, salvo que neguemos todo lo que hoy conocemos sobre el origen del universo. O bien entender que la creación no ha terminado, en cuyo caso las sagradas escrituras deberían ser cuestionadas. 

Otra de las viejas creencias es la existencia del alma, de naturaleza inmortal y su destino tras la muerte del cuerpo. En esta verdad se sustenta el origen del cielo (se asciende) y del infierno (se desciende). Hoy sabemos que fuera de la Tierra existe un Universo casi infinito, cuya parte observable por el ojo humano damos en llamar esfera celeste y un núcleo terrestre formado por un magma incandescente sobre el que se mueven las llamadas placas continentales. ¿Dónde esta pues el cielo y el infierno?, ¿qué evidencias tenemos de su existencia?.   

Resulta que a este supuesto cielo van las almas que se han separado del cuerpo en estado de gracia, sin pecado alguno, mientras que al infierno van aquellas otras que han permanecido en pecado mortal y no han querido o tenido ocasión de arrepentirse. El destino fatal de estas últimas almas es el fuego eterno. Nuestro Sol supera los 6.000 grados centígrados, no es una estrella demasiado caliente y tiene sus días contados. Ante la inconsistencia de tales supuestos la IC se esta cuestionando que el infierno constituya realmente un lugar.

Por si fuera poco estos sitios están poblados de seres alados de naturaleza angelical (angeles, arcángeles y otros) que acompañan al mismo dios, mientras que en el infierno habitan Satanás y su corte de demonios.

Finalmente para aquellas almas que aun estando en estado de gracia necesitan un periodo de purificación antes de pasar al cielo, la IC crea el purgatorio. Hasta su clausura reciente por parte de la IC existía un cuarto lugar (el limbo), que estaba destinado a los niños muertos que no habían recibido el sacramento del bautismo.

Por lo que conocemos, no hay evidencias de la existencia del alma y consiguientemente que tras la muerte, nuestro supuesto espíritu se eleve (concepto relativo que depende del observador) hacia ese cielo o baje al infierno, lugares reales o virtuales de los que tampoco hay evidencias.

¿Porque ha de ser considerada como verdad esta visión arcaica e inconsistente del mundo y del ser humano?. Si la sometemos a la verificación no soporta un análisis mínimamente riguroso, ni hay evidencias de ningún tipo por la que tengamos que aceptarla como verdad. Y choca frontalmente con el desarrollo del pensamiento a lo largo de los siglos y con los descubrimientos de la ciencia.

La verdad de la iglesia no es una verdad encontrada como fruto de una búsqueda de la misma. Quizás se refiera Benedicto XVI a una búsqueda interior, pero en tal caso busquémosla desde la libertad. Hagamos un intento de aproximación.

La IC tiene un especial interés en la educación de los niños y niñas, desde su infancia más prematura, cuando aun no han desarrollado su cerebro ni siquiera desde el punto de vista neuronal. Hoy día tenemos un símil muy comprensible, un ordenador personal que acabamos de adquirir sin programas, con un disco duro vacío. Si dotamos a ese ordenador de determinados programas y no de otros y privamos a su usuario de la capacidad predeterminación para una supuesta verdad bajo una falsa libertad, lo que no es un ejemplo de honestidad. Seria honesto educar para la libertad, para que el niño dispongo de las herramientas que le permita sacar el mayor provecho posible a su capacidad intelectual y pueda, conforme avanza en su desarrollo corporal e intelectual, estar en de modificar estos programas y de instalar otros nuevos quedara determinado a aquello que le hemos instalado. 

En estas condiciones, si buscamos en nuestro interior, en el interior de ese ordenador personal, por mucho que nos esforcemos en encontrar otra cosa, solo encontraremos aquello que fue grabado, es mas, en la búsqueda de la verdad solo habría un camino para encontrarla, aquel que quedo determinado en el momento de la configuración del ordenador.

Un niño es totalmente permeable a los estímulos provenientes del exterior, no ha desarrollado aun su intelecto ni su capacidad de elección. Tiene a sus padres como su referencia inmediata, le sigue y cree cuantas cosas vengan de ellos. Y de sus maestros, de sus profesores y tutores y es permeable a la verdad que se le quiera transmitir.

Por consiguiente, si a un niño se le inculca supuestas verdades, no hay búsqueda de la verdad ni autentica libertad en este tipo de educación. Lo que hay es una disposición de buscar la verdad, o en todo caso su verdad, su interpretación del mundo.

sábado, 7 de abril de 2012

Concilio de Trento

Una aproximación al Concilio de Trento respecto de la Biblia

El concilio de Trento establece que "quienes no recibiere por canónicos y sagrados estos libros, integros, con todas sus partes, como la Iglesia Católica acostumbraron a leer y se contienen en la antigua edición Vulgata latina, sea declarado anatema"

Veamos algo del Concilio de Trento y quienes eran sus protagonistas.
Se celebra entre los años 1545 y 1563. Duro 18 años de forma interrumpida, durante los cuales la Iglesia Católica asistió al “reinado” de cuatro papas.

Durante su inicio gobiernan en Europa: Carlos I de España y V de Alemania,  Francisco I de Francia y Enrique VIII de Inglaterra. Los tres murieron antes de la finalización del concilio.
Estamos en plena crisis de la Iglesia ante la aparición de la reforma protestante iniciada por Martin Lutero que denunciaba la corrupción dentro de la Iglesia y acusaba al papa León X de conceder indulgencias a violadores, adúlteros, ladrones y asesinos, de corrupción y de simonía. Carlos I, máximo defensor de la fe católica, esta muy interesado en que se celebre un concilio para hacer frente a la doble amenaza del protestantismo y de los turcos. Sin embargo encontraba la oposición de Francisco I y la falta de interés de los papas.

Veamos quienes eran los máximos responsables de la jerarquía eclesiástica y por consiguiente los representantes de Dios en la tierra durante esos años.
León X.  Era hijo de Lorenzo de Medici (el Magnifico) y fue nombrado cardenal a los 13 años. Disfrutaba de la presencia de jóvenes varones. Su amante Alfonso Petrucci,  que fue nombrado cardenal tras ocupar la silla de Pedro, participo en un complot para asesinarle y tras ser descubierto fue ejecutado junto al resto de conspiradores. Posteriormente tuvo como amante a un nieto del sultán Mehmet II. Estos desmanes, junto a la corrupción, los gastos en orgias, la absolución a cambio de dinero dieron origen a las denuncias de Lutero en las famosas noventa y cinco tesis. León X murió de sífilis en el año 1521.

Adriano VI. Se mantuvo en el papado por dos escasos años. No hay constancia de los excesos de su predecesor.  
Clemente VII.  Sobrino de Lorenzo  Medici y primo de León X. Se negó a convocar el concilio a pesar de las fuertes presiones ejercidas por el Emperador Carlos. Al ocupar el papado (en el año 1523) tras sobornar a varios cardenales, le acompañaba la mulata Simonetta de Collavechio, con la que tuvo un hijo, Alejandro el Moro, más tarde duque y señor de Florencia. Sufrió el acoso de Carlos I, cuyas tropas ocuparon Roma (el Saco de Roma). 

Paulo III (Pablo III).  El noble Alejandro Farnesio accedió al papado tras la muerte de Clemente en al año 1534. Se le conoce, entre otras cosas perversas, por haber entregado años atrás a su hermana al Papa Alejandro IV, para que fuese desflorada. Repartió cargos entre sus hijos y nietos, las crónicas le acusan de incestuoso, bisexual, asesino, espiritista y proxeneta.  Llevaba una vida mundana con frecuentes orgias en la sede papal, a pesar de lo cual excomulgo a Enrique VIII, quien mando registrar conventos, abadías y monasterios de Inglaterra, encontrando en ellos claras muestras del libertinaje ejercido en su interior. Con este Papa se inicia el Concilio de Trento. Murió en 1549.
Julio III. Asistió como cardenal al concilio de Trento. Tuvo múltiples amantes varones. Practico igualmente el nepotismo, el libertinaje, la sodomía y el sadismo. Falleció en el año 1555, tras seis años de papado.

Paolo IV (Pablo IV).  Miembro de la nobleza napolitana, fue muy distinto a sus predecesores. Fanático, violento e intolerante, consideraba que las mujeres eran criaturas del demonio y era partidario del castigo contra los homosexuales y los sacerdotes y monjas que no respetasen el celibato, a quienes amenazaba con morir en la hoguera. Su fanatismo le llevo a impulsar la Inquisición, a crear el Índice de libros prohibidos y a quemar todos aquellos que no estuviesen de acuerdo con sus creencias. Durante su papado el concilio estuvo interrumpido. Su muerte, ocurrida en 1559, fue muy celebrada en Roma.
Pio IV.  Comenzó nombrando cardenales a dos de sus sobrinos. Determino definitivamente que el celibato y la virginidad eran los medios para alcanzar la perfección y cualquier oposición a este dogma seria condenado con la hoguera.  Con este Papa se da fin al concilio de Trento dos años antes de su fallecimiento y con ello a gran parte de lo que constituye hoy día el dogma y la moral católica.

(*) aunque la Iglesia Catolica trata de ocultar lo que ocurria en su seno, los documentos historicos de la epoca han dejado constancia de ello.

Presentación

Razones para el Blog

En nuestra sociedad todos los estamentos están sujetos a critica, excepto quizás el religioso, porque desde él se pretende gestionar los asuntos que no están en al ámbito de lo terrenal, sino de lo sobrenatural, de lo divino y de la existencia después de la muerte. Aunque, naturalmente, esto implica un cierto comportamiento en el mundo terrenal como paso previo a un mundo desconocido y espiritual.

Si las creencias religiosas, basadas en la fe, son incuestionables no es posible la minima critica. Sin embargo, las creencias han cambiado con el transcurso de los tiempos y seguirán cambiado, por consiguiente, no esta de más leer las sagradas escrituras con los conocimientos y con la mentalidad de hoy.

Desde el origen de la humanidad los hombres y mujeres han creído en divinidades asociadas a la propia naturaleza y a los fenómenos naturales incomprensibles para el conocimiento de la época. Más recientemente la civilización helénica estableció toda una jerarquía de dioses, algunos de ellos de naturaleza humana, que fue heredado por el imperio romano hasta la llegada del cristianismo.

En los momentos presentes no solo existe una religión, mas bien al contrario hay infinidad de ellas, tres de las cuales (judaísmo, islamismo y cristianismo) tienen un origen común, el Antiguo Testamento, basadas en un solo Dios y otras destacadas como el budismo, el hinduismo o el confucionismo, nacidas en China e India, que tienen una concepción diferente de Dios y conciben la religión en relación con su mundo interior.  El cristianismo ha sufrido dos cismas importantes que dieron origen a otras iglesias, la ortodoxa y siglos mas tarde la protestante, que a su vez se descompone en varias ramas que difieran en la interpretación de los textos bíblicos, incluidos el Nuevo Testamento.

Así pues nos encontramos con personas que se sienten identificados con una u otra religión, fundamentalmente en razón de sus orígenes geográficos y familiares y consiguientemente con otras personas que no se identifican con ninguna de ellas y pueden sentirse interesadas en mostrar sus descreencias de igual forma que los creyentes exponen sus creencias, sin que deban ser estigmatizadas por los creyentes sino respetadas.

Durante siglos la Biblia fue interpretada literalmente, incluso hoy día muchos creyentes así lo hacen. Este blog pretende una lectura de la Biblia sin ideas preconcebidas, sin miedos, sino en libertad. Los creyentes podrán sentirse heridos, pero no menos de lo que se han sentido, a lo largo de siglos, quienes han discrepado con la idea religiosa y han sufrido la persecución por su descreencia o por el sesgo respecto de la interpretación dogmática de la jerarquía religiosa.