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sábado, 20 de diciembre de 2014

LEVITICO: La extrema crueldad de Dios

NT (texto bíblico): Si después de esto no me obedecéis todavía, echaré sobre vosotros plagas siete veces mayores por vuestros pecados. Si todavía no me obedecéis, comeréis la carne de vuestros hijos e hijas, amontonare vuestros cadáveres, convertiré vuestras ciudades en desiertos, devastare la tierra y vuestras ciudades quedaran desiertas (Lev 26.18-33).

CM (comentarios): Si después del primer castigo el pueblo sigue en sus trece de no cumplir con los mandamientos impuestos por Yavé, el castigo será exterminador. Si fuera cierto todo lo que la Biblia dice, el pueblo judío o quizás toda la humanidad habría desaparecido hace ya algunos milenios de la faz de la tierra y de haber resurgido habría vuelto a desaparecer. De reiterar el pueblo en el mal el castigo se elevara a siete veces, de forma que con tres o cuatro años de malas cosechas, fruto del pecado del hombre, éste habría desaparecido definitivamente; por si fuera poco una de las amenazas es la peste, enfermedad que ha padecido la humanidad en diferentes ocasiones y ha supuesto en ocasiones la muerte de la mitad de la población en las zonas afectadas por la epidemia.

En todo caso es de destacar una vez más la dimensión del castigo, la intolerancia de Yavé y su crueldad. El hambre hará que el hombre sea carnívoro de sus propios hijos, solo escribirlo, solo pensarlo, concebirlo, da repugnancia, pero Yavé no siente ninguna, es el castigo que impone a quienes no le adoran, a quienes no cumplen las leyes impuestas caprichosamente por el mismo.

¿Cómo seguir una religión basada en tal grado de crueldad? ¿Cómo creer en un Dios exterminador, cruel e inhumano en el mejor sentido del término? Solo el miedo inculcado a través de generaciones justifica tal creencia.

NT: A los que de vosotros que sobrevivan yo les infundiré tal espanto en sus corazones, que el moverse de una hoja los sobresaltará y caerán aunque nadie les persiga (Lev 26.36-39).

CM: ¿Cabe más crueldad? Seria preferible haber muerto siete veces antes que sufrir la penuria de la ira de Dios y después llevar para siempre el miedo incrustado en el cuerpo y en la mente. Este es el tipo de seres que quiere el creador, sumisos, atemorizados, miedosos, infelices, esclavos de si mismo y de sus fantasmas.

Pero la grandiosidad del mensaje radica en la herencia, porque los hijos serán consumidos por las iniquidades de sus padres (Lev 26.39). Hay radica la perpetuidad de la amenaza, arrastramos los pecados de nuestros padres, comenzando con los primeros Adán y Eva, a los que una sociedad inexistente y una naturaleza recién creada pocos vicios les podía ofrecer para pecar, cuando ni siquiera Yavé había comenzado a legislar.

El miedo es la base de todas las religiones.

NT: Hablo Yavé a Moisés diciendo: si uno hace voto a Yavé, se estimara las personas como las estimas tú. Un  hombre de veinte a sesenta años lo estimaras en cincuenta siclos de plata. Una mujer la estimaras en treinta siclos. Un mozo en veinte siclos y una moza en diez. Un niño en cinco siclos y una niña en tres. De sesenta años para arriba en quince siclos un hombre y diez una mujer. Si el que hizo el voto es demasiado pobre para pagar el valor de su estimación, el sacerdote fijara el precio según sus recursos (Lev 27.1-9).

CM: Una vez más queda de manifiesto la diferencia entre el hombre y la mujer, el valor del voto se considera en función de la edad de quien lo realiza y de su sexo. Cuanto mayor es la edad mayor es el valor del voto, hasta por encima de los sesenta años, pues para Yavé la cercanía a la muerta hace disminuir el valor. De forma que en el momento de hacer votos a Yavé la mujer queda mucho menos valorada que el hombre, sea adulta o niña.                

NT: Continua Yavé: Si uno santifica su casa, consagrándola a Yavé, el sacerdote hará estimación de ella. Si se la quisiera rescatar, se añadirá un quinto del precio de su estimación y será suya. Si santifica su tierra, tu estimación será conforme a la sembradura, a razón de cincuenta siclos por cada jómer de cebada (Lev 27.14-17).

CM: En fin, Yavé sigue legislando la entrega en santificación de bienes y estimando su valor en función de la siembra y de la cercanía o lejanía a los jubileos pasados o por venir, así como la forma del rescate, lo que se ha de pagar por ello y su valor en función igualmente de la cercanía al jubileo próximo. Y, cuidado, no se puede consagrar el primogénito del ganado, porque pertenece a Yavé, ya sea buey u oveja. No dice nada respecto a la revisión de los precios, probablemente la inflación fuera un fenómeno económico desconocido por aquellos escritores bíblicos tan escasos de formación y tan ávidos de adorar a un Dios cruel, en beneficio de vaya usted a saber quien.
                                                          

Y así acaba el LEVITICO.

lunes, 8 de diciembre de 2014

LEVITICO: Bajo la amenaza de Dios

NT (Texto bíblico): No os hagáis ídolos. Si cumplís mis leyes, si guardáis mis mandamientos, yo mandare las lluvias a su tiempo, la tierra dará sus frutos y los árboles darán los suyos. Hare desaparecer de vuestra tierra los animales dañinos (Lev 26.3-6)

CM (comentarios): Podemos suponer lo que nos espera si no se cumplen sus leyes y sus mandamientos. Pero eso lo veremos más adelante. De momento lo que queda claro es que Yavé, después de la creación, después de haber inventado todo lo inventable, no permite que lo creado se rija por las propias leyes que el mismo ideó para lo creado, sino que interviene en lo creado para cambiar el rigor de la ley, es decir que cambiará el rumbo de la naturaleza según el comportamiento de los humanos. ¿Debemos suponer entonces que el resultado de la lluvia es causa del comportamiento de los humanos? Es decir, ¿podemos interpretar que unas lluvias torrenciales o venidas justo antes de la recogida de la siembra, que arrasa campos y frutales, es la consecuencia de un incumplimiento por parte de los hombres y mujeres del lugar de alguno de los mandatos divinos? Y ¿que unos años de cosechas excelentes es el fruto de un comportamiento conforme a las leyes del creador? De hecho esta es la creencia sostenida durante el largo periodo histórico denominado Edad Media y todavía por muchos ignorantes que procesionan santos y vírgenes para pedir clemencia al que suponen esta en las alturas, ante un previsible año de malas cosechas.

Claro que en estos tiempos bíblicos no existía la industria automovilística, por poner un ejemplo, porque en tal caso seria inimaginable la de coches que habrían sido fabricados con defectos de forma por los muchos pecados cometidos por los humanos a la vista del creador, con las trágicos resultados de millones de muertos en carretera que se producirían para mayor gozo de Yavé. Ahora bien, si los humanos se comportaran como es debido, Yavé se comprometería a retirar del mercado todos los coches defectuosos, debidos a errores de fabricación no atribuibles a Dios en evitación de seguros accidentes mortales. Claro que en este caso habría que determinar quien corre con los gastos de la sustitución por un coche nuevo.

NT: Perseguirás a vuestros enemigos, que caerán ante vosotros al filo de la espada (Lev 26.7).

CM: El cumplimiento de las leyes y preceptos de Yavé hace invencible al pueblo de Israel, no esta claro que esta gracia sea extensible al resto de los pueblos. Por consiguiente los años de buena cosecha serán también buenos para hacer la guerra al enemigo, no importa la diferencia de fuerzas entre los distintos bandos, porque “cada cinco de vosotros perseguirá a ciento, cada ciento de vosotros perseguirá a diez” (Lev 26.8).

Con independencia del resultado de las cosechas los pueblos han ido a las guerras confiando en su Dios, creyendo que estaba de su parte. Si alcanzaban la victoria le daban gracias y le hacían sacrificios, si perdían la culpa era de las tropas o de sus generales. Lo supertrágico de algunas guerras, la guerra en sí ya es una tragedia, es cuando ambos contendientes creían en el mismo Dios y confiaban en él para ganar la batalla y ninguno de los contendientes pertenecían al bando judío. ¿En que bando se situaba  Dios?

NT: Pero si no me escucháis y no ponéis por obra mis mandamientos, si desdeñáis mis leyes, ved lo que haré con vosotros: echare sobre vosotros el espanto, la consunción y la calentura, sembrareis en vano vuestra simiente, seréis derrotados por vuestros enemigos (Lev 26.14-17).

CM: He aquí el castigo, en suma la enfermedad, el horror, la miseria, no habrá cosechas y el hambre imperara y lo que es peor será el momento aprovechado por los enemigos para plantar batalla y derrotarles, incrementando los males de manera exponencial. Tal como esta escrito el texto diese a entender que todos incumplen por igual, puesto que si envía lluvias dañinas, inoportunas en el tiempo ¿como diferenciar las cosechas de quienes cumplen los preceptos divinos y quienes no? Y cuando se trate de guerras que ganar o perder habremos de entender que todo el pueblo obró de forma inequívoca cumpliendo o incumpliendo con los preceptos de la divinidad, lo que no deja de ser difícil de entender.


sábado, 22 de noviembre de 2014

LEVITICO: Los derechos de propiedad y la esclavitud

NT (texto bíblico) : La tierras no se venderán a perpetuidad, porque la tierra es mía y vosotros sois en lo mío peregrinos y extranjeros (Lev 25.23).

CM (comentarios): Yavé se otorga la propiedad de la tierra, algo que no puede discutirse puesto que él la creo, es suya. Pero en su altísima generosidad da a los humanos la posesión de la misma, pudiendo venderla a terceros por un tiempo determinado, hasta el jubileo, es decir por un periodo máximo de cincuenta años, momento en el que la propiedad pasa a manos del vendedor o de sus herederos, pudiendo ser rescatada con antelación siempre que se abone el fruto que produciría entre el momento del rescate y el establecido en la venta.

NT: Si vendiere uno una casa en ciudad amurallada, tendrá derecho al rescate durante un año a partir de la venta, si no es rescatada en ese tiempo será por siempre del que la compro. Las casas de los pueblos no amurallados, serán tenidas como feudo de tierra (Lev 25.29-31).

CM: Como podemos comprobar las ciudades amuralladas tienen un tratamiento diferente al resto, pero en cualquier caso la propiedad no es a perpetuidad. Sin embargo para los levitas hay un tratamiento especial, siempre recuperan la propiedad por tratarse de hijos de Israel (Lev 25.32-34).  Algo confuso estos pasajes, porque no son los levitas los únicos hijos de Israel, pero constituyen la casta sacerdotal.

Podemos imaginarnos el tremendo lío que supondría en los tiempos actuales el rescate de cada venta que se hace. Una vez más hemos de decir que los escritores bíblicos no tenían la suficiente visión para preveer que las poblaciones aumentaran, que las relaciones humanas se hacen mas complejas, que cambian las costumbres y con ella las leyes, de forma que cuanto dijo Yavé no podía ser inmutable, de hecho las sociedades han hecho oídos sordos de los mandatos de Yavé, por mucho fanático suelto que pretenda hacernos comulgar con ruedas de molino al resto de los humanos.

NT: Si empobrece tu hermano, acógele y viva contigo, no le darás dinero a usura ni de tus bienes a ganancia. No le trates como siervo, sea para ti como mercenario, te servirá hasta el año del jubileo (Lev 25.35-43). De los esclavos se los dejareis en herencia a vuestros hijos, de los hijos de Israel, ninguno de vosotros será para su hermano un amo duro (Lev 25.44-46).

CM: Los hijos de Israel podrán comprar esclavos y esclavas de entre sus vecinos y extranjeros próximos, que serán dejados en herencia, cuidando de tener un trato más exquisito con los hermanos israelitas, no a los de sangre, puesto que estos no deberán ser tratado como esclavos sino como mercenarios. Extraordinario lenguaje para una religión. Cuantisimas cosas son abominables para Yavé, sin embargo no lo es la esclavitud, la posesión de unos hombres por otros, la compra de un ser humano como si de un objeto se tratase. ¿Cómo es posible creer en este Dios tan lleno de contradicciones, de incertidumbres y tan falto de previsión, por no mencionar los múltiples crímenes que cometió o mando cometer?  Se podría alegar que todo es achacable a los escritores que interpretaban mal la palabra de Yavé, pero en este caso ¿Qué credibilidad nos da estos textos? y por tanto ¿que garantías tenemos de que Yavé sea un autentico Dios o el único Dios?

NT: Si el extranjero se enriqueciera y un hermano tuyo se empobreciere y se vendiere al extranjero, tendrá derecho a su rescate cualquiera de sus hermanos, su tío o un pariente próximo (Lev 25.47-49).

CM: Sorprende que un hijo de Israel, un siervo de Yavé, lo pueda ser también de un extranjero. En verdad si los parientes del que se entrega a la esclavitud lo consintieron difícilmente acudirán al rescate, tanto más cuanto que ello supone esperar al año del jubileo, esperar hasta un máximo de cincuenta años o bien pagar por el rescate en función de los años que quede para el próximo jubileo, valorando la jornada de trabajo como las de un jornalero (Lev 25.50-55).

Aplicada a los tiempos actuales, el rescate puede suponer un coste considerable, a poco que se considere como precio mínimo el correspondiente al salario mínimo percibido por los peores pagados. También habría que considerar que hacer con los esclavos cuyos amos se han quedado sin trabajo, circunstancias bastantes probables cuando las nuevas técnicas de producción han abaratado mano de obra y muchas personas se han quedado sin empleo. En estos casos quizás interese más al amo prescindir de los servicios del esclavo y liberarle sin mas por resultarle mas económico.

Quizás la Biblia, cuando se refiera a amo y esclavo se esta refiriendo al poseedor de los medios de producción y a quien vende (se vende) su fuerza de trabajo al primero. Y cuando se refiere a la dureza del amo quizás se quiera referir al abuso que con frecuencia el patrón ejerce sobre el obrero. En este caso la Biblia seria el primer libro en establecer las condiciones de un capitalismo primitivo, solo que lo dio como un hecho inmutable y no pudo prever las vueltas que este capitalismo ha dado hasta llegar a su forma actual de capitalismo financiero y de las perversiones que ha traído a las sociedades, a los pueblos, sin ignorar los avances que también ha supuesto para estos mismos pueblos, pero esto si, siempre que los Estado hayan permanecido en actitud vigilante con objeto de evitar los excesivos desmanes que le son propios.


sábado, 15 de noviembre de 2014

LEVITICO: Leyes que ponen en cuestión la visión del creador

NT (texto bíblico): Narra el caso de alguien que blasfemo y Yavé pide a Moisés que exponga al blasfemo ante la asamblea para que ésta le lapide. A continuación sentencia Yavé: quien blasfemare el nombre de Yavé será castigado con la muerte; extranjero o indígena, quien blasfemare el nombre de Yavé morirá (Lev 24.10-16).

CM (comentarios): Quizás quien escribiera estos textos debiera ser igualmente lapidado como lo fue aquel blasfemo, sometido a la ira de los fieles del Dios terrible, cruel y despiadado que nos dibuja la Biblia, un Dios que debería ser exterminado por los hombres y mujeres que poblamos la tierra, por nuestro propio bien, puesto que es solo el temor a este supuesto Dios todopoderoso lo que justifica la creencia en él. Es el temor originario y trasmitido a través de generaciones hacia ese Dios creador del cielo y de la tierra, de todos los seres vivientes y del hombre, gravado en las mentes infantiles desde las escuelas, lo que da consistencia a la creencia en su existencia.

Las religiones han alimentado la idea del Dios creador, omnipotente y omnisciente y de una vida después de la muerte, en la que quienes han cumplido con los preceptos de los sacerdotes, como embajadores de Dios, la tendrán en la forma de recuperación del paraíso perdido mientras que quienes hayan sido indignos de Dios penaran sus pecados eternamente, en un mundo infernal y sin posibilidad de redención. Ante este panorama cuan difícil se hace abandonar las creencias, ¿Como renegar del Dios cruel si esto me supone la condena eterna? Cuanta habilidad para retener en la ignorancia a la mayoría de los mortales y conseguir con ello la sumisión al poder establecido.

NT: Quien hiera a otro mortalmente morirá. Al que maltrata a su prójimo se le hará como el ha hecho, ojo por ojo, diente por diente, quien matare una bestia, páguela (Lev 24.17-23).

CM: Así pues quien corta una mano al prójimo sabrá que su mano también será cortada y que cada mal que haga lo pagara de la misma forma, incluida su muerte. Debemos entender que aquellos países en los que no esta establecida la pena de muerte, que no condenan con la muerte al asesino, están alejados de la Biblia, incumplen las leyes del gran legislador que fue Yavé. Últimamente sabemos poco de él, son tan escasas, por no decir nulas, las muestras que da de su existencia. Quizás esta entretenido en crear esos nuevos universos paralelos que la ciencia nos pretende hacer creer.

NT: Seis años sembraras tu campo y seis años vendimiaras tu viña, pero el séptimo año será un sábado de descanso para la tierra, en honor de Yavé (Lev 25.1-7).

CM: Los siete días de la creación, como decíamos anteriormente, han llegado hasta nuestros días incluido el día del descanso laboral. La lucha sindical consiguió en el siglo XIX librar un segundo día durante la semana de siete. Pero Yavé no solo quiere otorgar ese descanso a los humanos sino también a la tierra, creando así la sabia costumbre de dejar la tierra en barbecho durante un periodo para su propia recuperación y que vuelva a dar los mejores frutos.

Solo que Yavé es bastante cuadriculado y no ofrece opciones en base a la calidad de la tierra y el tipo de cultivos y deja a los agricultores condenados al séptimo año, que será año sabático. Pero Yavé es previsor y resolverá el problema en los versículos siguientes.

NT: Santificareis el año cincuenta y pregonareis la libertad por todo la tierra. Será para vosotros jubileo y cada uno de vosotros recobrará su propiedad. En ese año jubilar volverá cada uno a su posesión. Comprareis a tu prójimo conforme a los años transcurridos después del jubileo. Cumplid mis leyes y viviréis seguros en la tierra. ¿Qué comeréis el año séptimo? Yo os mandare mi bendición el año sexto y producirá frutos para tres años, sembrareis el octavo año y comeréis de la cosecha añeja (Lev 25.8-22).

CM: El último párrafo podría haberlo escrito el escritor en los apartados anteriores, pero ha debido considerar mejor incluirlo aquí o quizás sea fruto de la improvisación o del descuido. En todo caso, no se preocupe el agricultor para el año séptimo en que el campo quedará en barbecho, porque la milagrosa generosidad de Yavé hará que, contra viento y marea, con independencia de las inclemencias del tiempo, ya sabemos que la cosa del campo esta muy sujeto a los caprichos de la naturaleza, los campos triplicaran la cosecha. Así podrán los campesinos disfrutar de un año sabático, dedicarse a orar y dar gracias a Yavé por sus bendiciones.

¿Estará Yavé dispuesto a mantener su promesa a lo largo de los ciclos venideros, de los siglos y milenios que la humanidad tiene por delante? ¿Tendrá en cuenta las nuevas formas de cultivo? Es probable que Yavé nunca confiara en la capacidad de los humanos, los seres que el mismo creo, para rediseñar su futuro, para revolucionar las costumbres, los ritos, para crear nuevos objetos y establecer nuevos modelos de relación entre ellos, nuevas formas de convivencia, que pudiera domesticar animales para su propio beneficio, conseguir nuevos frutos e sobre todo comenzar a desentrañar los códigos por los que se rige la naturaleza.


Tal como en esas novelas de ciencia ficción en las que los robots creados por los humanos se revelan contra su creador, el hombre se ha revelado contra Dios y llega a negar a su presunto creador. Dios no creyó en el hombre y éste le paga con su descreencia.

sábado, 1 de noviembre de 2014

LEVITICO: El calendario laboral y las fiestas de guardar

NT (texto bíblico): Seis días trabajareis, pero el séptimo que es sábado, es santo, día de descanso y de santa asamblea (Lev 23.1-3). A continuación establece las fiestas de Pascua (el día catorce del mes primero), el día quince es la fiesta de los ázimos. Durante siete días comeréis pan sin levadura. Ofreceréis por siete días consecutivos sacrificios a Yavé (Lev 23.5-8).

CM (comentarios): Yavé, parece interesado por establecer un calendario laboral, por cierto muy parecido al actualmente vigente, la semana de siete días, en la que el séptimo se descansa, para unos el sábado, para otros el domingo y para otros ambos. Pero que nadie se engañe, este descanso se establece para adorarle y rendirle pleitesía. Para los cristianos el domingo es el día en que hay que ir al templo  y asistir al sacrificio de la misa, en este caso, del hijo de Dios, que murió para redimir a la humanidad de sus múltiples pecados.

NT: Cuando recolectéis, llevareis al sacerdote una gavilla de espigas y sacrificareis en holocausto un cordero primal sin defecto, la acompañareis con dos décimas de flor de harina, como ofrenda de combustión de olor suave a Yavé, la libación será de vino, un cuarto de hin (Lev 23.9-13).

CM: Se trata de las primicias, del primer fruto de las cosechas de las tierras que Yavé va a otorgar al pueblo de Israel al llegar a las tierras fértiles de Canán y en agradecimiento se entregaran  en ofrenda para el sacrificio festivo, que Yavé describe con todo detalle.

NT: A partir del día siguiente al sábado en que traigáis la gavilla de espigas, contareis siete semanas. Entonces ofreceréis a Yavé una nueva oblación (Lev 23.15-16).

CM: Describe a continuación la oblación, dos panes caseros hechos con dos décimas de flor de harina y cocidos con levadura, siete corderos, un novillo y dos carneros. También un macho cabrio y dos corderos en sacrificio pacifico. Suponemos que los panes corresponden a cada familia, pero los animales a toda la comunidad, porque en caso contrario seria la ruina para los pobres campesinos. En cualquier caso se trata de una orgia de sangre, fuego y olor suave (esto último de difícil consecución) para mayor alegría de Yavé. Es la fiesta de Pentecostés.

NT: El séptimo mes, el día primero, tendréis fiesta solemne, ofreceréis a Yavé sacrificios de combustión (Lev 23.23-25). El día décimo del séptimo mes es el día de la expiación, os mortificareis. Todo el que ese día no se afligiere o realizara un trabajo cualquiera, será borrado de en medio de su pueblo (Lev 23.26-31).

CM: Yavé continua implantando e imponiendo su calendario festivo bajo pena de muerte. Las fiestas han de cumplirse de manera obligada y conforme a lo establecido por Yavé, siendo contraria a la realización de cualquier trabajo. Y esto ha de cumplirse por las generaciones venideras. Quizás Yavé no tuviera la suficiente visión de futuro como presuponer que algunos siglos más tarde fuera preciso atender determinadas tareas de mantenimiento o de realización de servicios públicos o privados. Al menos podría haberse cubierto las espaldas evitando que estos preceptos tuvieran proyección por las generaciones futuras, pero Yavé no fue un iluminado respecto del futuro, estaba demasiado preocupado por el presente y tan cansado quedo que no ha vuelto a dar señales de vida.

NT: El día quince de este séptimo mes es la fiesta de los tabernáculos, durante siete días. Estas son las fiestas de Yavé que convocareis para tener en ella asamblea santa y ofrecer a Yavé sacrificios de combustión, holocaustos y oblaciones, victimas y libaciones, cada día lo que corresponda. Morareis los siete días en cabañas, para que sepan que yo hice habitar en cabañas a los hijos de Israel cuando los saque de las tierras de Egipto (Lev 23.33-44). Narra a continuación como han de mantenerse encendidas las luces del tabernáculo y como ha de disponerse todo para el sábado (Lev 24.1-9).

CM: Es la semana grande de fiestas en honor de Yavé que se ha de celebrar todos los años de generación en generación. Pero unas fiestas un tanto penosas puesto que obliga a los israelitas a abandonar sus cómodas casas para habitar, durante esos días, en cabañas, con objeto de recordar los malos tiempos de la marcha por el desierto de Sinaí. Pero, si en cambio les era permitido algún tipo de diversión y de solaz y si además tenían la posibilidad de acomodar sus cabañas, lejos de las calamidades pasadas, la celebración seria más llevadera. 


sábado, 18 de octubre de 2014

LEVITICO: Santidad y fallos en la creación

NT (texto bíblico): No imitéis las costumbres de las gentes que yo voy a arrojar por delante de vosotros, ellos hacían estas maldades y yo los aborrecí. Yo os he dicho: Vosotros poseeréis esa tierra, yo os la daré en posesión; es una tierra que mana leche y miel. Yo Yavé, vuestro Dios, que os he separado de las gentes (Lev 20.23-24).

CM (comentario): Una vez más Yavé menosprecia a los restantes pueblos no elegidos por él, a los que se les supone costumbres que no son de su agrado y son malvados, hacen todo aquello que Yavé aborrece y por ello serán desalojados de sus tierras y condenados a la muerte, al hambre y al exterminio.

¿Este Yavé de la Biblia fue el autentico creador del cielo y de la tierra, de todos los seres vivientes, incluidos las humanos o se trata del personaje exterminador de un cuento malvado? No es asumible, no es concebible, que el dios creador de los humanos denigre de ellos, reniega de su obra hasta el punto de arrojar de su tierra a unos pueblos para que sea ocupada por otro, el elegido por él mismo; como el padre que expulsa de su casa y abandona a sus hijos al hambre y a la desaparición en bien de uno de ellos, el favorito, el elegido. Pero, ¡como extrañarnos¡, si condenó a toda la población existente en la tierra a morir ahogados cuando decidió enviarles un diluvio que arraso con todo, salvo la familia de un tal Noe, a quien le anuncio la desgracia venidera y le ordeno construir un arca o barcaza para que pudiera salvarse y la creación no hubiese sido en balde.

Definitivamente, el hombre, con todas sus imperfecciones, es sobradamente mejor que este Yavé que nos dibuja las llamadas sagradas escrituras.

NT: Yavé ordena a los sacerdotes que ninguno se contamine por un muerto, a no ser por un próximo consanguíneo (Lev 21.2). Si la hija de un sacerdote se profana prostituyéndose, profana a su padre y será quemada en el fuego (Lev 21.9). Tomará virgen por mujer, no viuda, ni repudiada, ni desflorada, ni prostituida. Tomara una virgen de su pueblo (Lev 21.13-14).

CM: El sacerdote es un hombre santo, las escrituras ya relegan a la mujer a estar bajo el dominio del varón y por consiguiente no puede asumir el papel de sacerdotisa, es más ni siquiera se lo plantea, como si fuese algo natural la condición de inferioridad de la mujer respecto del hombre. La mujer es impura, su menstruación es pura impureza, durante ese tiempo la mujer esta contaminada, como están contaminados los cadáveres que el sacerdote nunca deberá tocar porque seria una profanación, una mancha a sus santidad, salvo que se trate del cadáver de un ser próximo en consaguinidad, el padre, la madre, su hijo o hija, hermano y hermana virgen, porque naturalmente si no fuese virgen seria contaminado.

Es obsesiva la persistencia en lo impuro, cuando cuantas cosas existen fueron creadas por Yavé, un ser en extremo puro, según las propias escrituras sagradas. Como obsesiva es la postura ante la virginidad, que la Iglesia Católica ha heredado hasta el punto de hacer creer a sus seguidores que Jesús, hijo encarnado de Yavé, nació de una virgen, contradiciendo  la mismísima naturaleza.

El sacerdote es un personaje cargado de santidad, supuesta santidad, de tal manera  si su hija se prostituye, no sabemos si se refiere al hecho de vender su cuerpo para placeres sexuales o entrega voluntaria al placer sin compensación económica, deber ser incinerada en vivo. Un castigo cruel en el que aun creen algunos integristas religiosos musulmanes.

NT: Yavé hablo a Moisés, diciéndole: Habla a Aaron y dile que ninguno de su estirpe que tenga una deformidad corporal se acercara a ofrecer el pan de tu dios (Lev 21.16-24).

CM: El pobre Aaron, después de tanto sacrificio y de tanta ayuda como le ha aportado a Moisés y al propio Yavé, no goza del privilegio de la palabra de Yavé, éste siempre ordena a Aaron por medio de Moisés, que no hace sino de permanente intermediario entre Dios y su hermano, autentico artífice de los designios de Yavé.

Con esta orden el sacerdocio, que ya estaba encomendado a los herederos de Aaron, queda limitado a quienes estén sano de cuerpo, se excluyen a los ciegos, cojos, tuertos, mutilados, monstruosos, jorobados, enanos, mancos, sarnosos, tiñosos, hernioso, etc. Son todos seres impuros, errores de la creación, fallos en la maquinaria creadora. ¿Cuál sería la intención de Yavé al permitir el nacimiento de seres con imperfecciones físicas? O quizás se le escapase de las manos. Puede que ni siquiera Yavé fuese un ser tan perfecto, bien es cierto que si la crueldad no es un atributo de perfección, el personaje que tales mañas practica ha de gozar de tales atributos.

NT: De nuevo Yavé envía órdenes a Aaron, como sumo sacerdote, a través de Moisés. Cualquiera de vuestra estirpe de vuestras generaciones que tenga sobre si alguna impureza, guárdese de acercarse a las cosas santas. Si lo hiciere será borrado ante mi (Lev 22.1-3).

CM: De nuevo la obsesión por la impureza. Además de quienes poseen tara física, ahora se refiere a los leprosos, o quienes tocan cadáveres o este impuro por múltiples acciones. Establece todo un sistema “legislativo” de prohibiciones y exclusiones, en las que se incluyen los esclavos de los sacerdotes, la hija de sacerdote casada con un extraño, viuda o repudiada, con o sin hijos (Lev 22.4-16).

Naturalmente el incumplimiento de estos preceptos, que no suponen en ningún caso un atentado ante los demás, sino ante Yavé, son condenados a dejar esta vida, serán borrados de este mundo, para pasar al reino de los muertos.

NT: Ordena Yavé que cualquier animal ofrecido en sacrificio deberá estar exento de defecto alguno, enumerando los distintos tipos de imperfecciones (Lev 22.17-33). Ningún animal deberá ser ofrecido antes de pasar siete días desde su nacimiento.


CM: Es sorprendente el grado de detalle que se establece en las condiciones en que un animal, becerro, cordero o cabrito, debe ser sacrificado, significando con esto la importancia que estas escrituras otorga al sumo hacedor, al que hay que rendirle constante pleitesía, de tal suerte que la vida gira alrededor de la divinidad y de su adoración. Las leyes están orientadas al sacrificio, a la conducta en relación con los mandatos de Dios, en sumo a un Estado Teocrático.

sábado, 4 de octubre de 2014

LEVITICO: Leyes de sentido común y otras absurdas (y III)


NT (texto bíblico): Di a los hijos de Israel: Quienquiera que de entre los hijos de Israel, o de los extranjeros que habitan en Israel, ofrezcan a Moloc un hijo suyo, será castigado con la muerte; el pueblo de Israel lo lapidará (Lev 20.1-2). Junto a esta ley establece otras como (Lev 20.6-21):

Si alguno acudiere a los que evocan a los muertos y a los adivinos, será exterminado de en medio de su pueblo.

Quien maldiga a su padre o a su madre, será castigado con la muerte.

Si adultera un hombre con la mujer de su prójimo, hombre y mujer serán castigados con la muerte.

Si uno se acue
sta con la mujer de su padre, los dos serán castigados con la muerte.

Si uno se acuesta con su nuera, ambos serán castigados con la muerte.

Si uno se acuesta con otro, como se hace con mujer, ambos serán castigados con la muerte.

Si uno toma por mujeres la hija y la madre, es un crimen, serán quemados él y ellas.

El que tenga comercio con una bestia será castigado con la muerte y la bestia la matareis.

Si una mujer se acerca a una bestia, prostituyéndose ante ella, matareis a la mujer y a la bestia.

Si uno toma a su hermana, hija de su padre o de su madre, los dos serán borrados de su pueblo, a la vista de todos.

Si uno se acuesta con una mujer mientras tiene el flujo menstrual, ambos serán borrados de en medio de su pueblo.

No descubras la desnudez de la hermana de tu madre ni la de la hermana de tu padre, llevaras sobre ti la iniquidad. Si uno se acuesta con su tía no tendrán hijos. Si uno toma la mujer de su hermano, es una inmundicia, no tendrán hijos.

CM (comentarios): De nuevo aparece Moloc, un dios ante quien algunos sacrifican a sus hijos. En esta largo lista de preceptos Yavé condena muchas prácticas que son condenables por la mayoría de los mortales y otras que no deberían de serlo, sin embargo impone el mismo castigo sin matices. La muerte es la forma de resolver los problemas que se derivan de los malos hábitos de los humanos, los seres que el mismo ha creado a imagen y semejanza suya. Triste resultado para tan grande obra. Estrepitoso fracaso para su creador. La creación es un verdadero desastre, una obra frustrada, un autentico error a tenor de las múltiples ocasiones en las que tiene que intervenir para enmendar la plana al máximo exponente de su creación, el ser humano, impuro, imperfecto, pecador e incapaz de establecer por si mismo un código de conducta. Sin embargo elige a un  grupo de humanos para guiarle por el buen camino dejando al resto de la humanidad a su propio destino. El paso de los tiempos no ha hecho a unos pueblos mejores que otros, todos tienen los componentes del bien y del mal en sus propios genes, con independencia de sus orígenes divinos o no.

La condena ante tantas formas del mal es la muerte, la Biblia esta llena de muerte y vacía de vida, el fruto de la vida es impuro, como impura es la mujer recién parida y más impura si el fruto es niña fuente futura de vida.


A pesar de tanta denigración de las mujeres en los textos bíblicos, son éstas quienes mayormente incuban los sentimientos religiosos y de adoración al creador, fruto de una educación ancestral en la que su papel quedaba relegado al de sometimiento a la voluntad del varón.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

LEVITICO: Leyes de sentido común y otras absurdas (II)

NT (texto bíblico): No comeréis carne con sangre, ni practicaréis la adivinación ni la magia. No os raparéis en redondo la cabeza, ni raeréis los lados de vuestra barba. No os haréis incisiones en vuestra carne por un muerto ni imprimiréis en ella figura alguna (Lev 19.26-28).

CM (comentario): Ya sabemos que la sangre es la vida del cuerpo y por consiguiente no debe ser tomada como alimento, de forma que los filetes han de estar bien pasados con objeto de que no supure sangre alguna, contrariamente al gusto de muchos gourmet del mundo moderno. Continuando con el puzzle de materias diferentes, en el versículo siguiente hace alusión al modo de cortarse el pelo, prohibiendo a continuación el tatuaje de figura de cualquier tipo. ¡Que obsesión por regular hasta los más mínimos detalles de la vida cotidiana! Es evidente que Yavé no tiene cabida en nuestra actual sociedad occidental, donde las gentes se tatúan hasta en el ombligo y más abajo con las imágenes más extravagantes.  

NT: No profanes a tu hija, prostituyéndola, que no se entregue la tierra a la prostitución y se llene de crímenes (Lev 19.29).

CM: Es de sentido común no profanar a las hijas, pero no lo es tanto asociar la prostitución al crimen. Este principio de identificar el origen de muchos males a un supuesto comportamiento inmoral es muy común en los colectivos que practican una forma de integrismo religioso, así ha ocurrido en tiempos pasados y en los actuales cuando enfermedades epidémicas han sido achacadas a ciertos y supuestos pecados del hombre, como la brujería, la herejía, la promiscuidad, la homosexualidad o el laicismo.  

NT: No acudáis a los que evocan a los muertos ni a los adivinos, ni los consultéis, para no mancharos con su trato (Lev 19.31).

CM: Ya anteriormente ha prohibido Yavé la practica de la adivinación y de la magia y ahora manda apartarse de quienes aceptan y practican tales artes. Sin embargo Yavé no ha dejado de practicar la magia cuando en Egipto retaba al faraón, el humano más poderoso existente en la Tierra en aquel entonces, para dar muestras de su mayor poderío. Recordemos el cayado mágico de Moisés que se convirtió en serpiente para mostrar el poder de Yavé al propio Moisés y posteriormente para atemorizar a los egipcios, o el momento en que tras introducir el cayado en las aguas del río estas se convierten en sangre, trayendo con ello la muerte de peces, la insalubridad del agua y la mortandad que miles de egipcios. O el poder del mismo cayado para inundar la tierra de ranas o mosquitos para mayor desgracia de los egipcios.

Pero, naturalmente, se trata de Yavé y cualquier prohibición venida de él es ajena a él mismo. Es burda la forma en que se condenan ciertas prácticas e ignora que esas mismas son aquellas de las que abusa el propio Yavé para llevar a cabo sus objetivos, es decir solo esta justificada la magia, el asesinato, el magnicidio, cuando goza de la voluntad de Dios, y así hemos de entender, por consiguiente, las luchas de religión que se han sucedió a la largo de los siglos en las que poblaciones y colectivos han sido aniquilados bajo la bandera del dios protector.   

NT: Alzate ante una cabeza blanca y honra la persona del anciano. Si viene un  extranjero para habitar en vuestra tierra, no lo oprimáis, ámale como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. No hagáis injusticias, ni en las medidas de longitud, ni en los pesos, ni en las medidas de capacidad. Tened balanzas justas, peso justo. Yo Yavé, vuestro Dios, que os ha sacado de la tierra de Egipto. Guardad todas mis leyes y mandamientos y practicadlos. Yo, Yavé (Lev 19.32-37).

CM: Es así como acaba Yavé cada conjunto de preceptos, Yo, Yavé, vuestro Dios; como si no estuviera seguro de que hubiese quedado claro antes los ojos del pueblo de Israel quien es aquel que legisla y dictamina como obrar ante si mismo y ante los demás. Él es además quien le ha sacado de aquel territorio supuestamente hostil para llevarlo a la tierra prometida.

El extranjero es vuelto a tratar aquí con consideración, pero siempre se refiere al extranjero que viene a habitar en las tierras de Israel, que es sujeto a las leyes del nuevo territorio. El resto de habitantes de la Tierra es ignorado, pero las religiones venideras fueron realmente hábiles para aceptar al dios bíblico sin hacer que sus fieles se sintieran aludidos por tal exclusión. 


sábado, 30 de agosto de 2014

LEVITICO: Leyes de sentido común y otras absurdas (I)

NT: No hurtareis, ni os haréis engaño y mentira unos a otros. No juréis en falso por mi nombre, no oprimas a tu prójimo ni lo despojes violentamente, no profieras maldición contra el sordo ni pongas ante el ciego tropiezos, no hagas injusticia en tus juicios, no vayas sembrando entre el pueblo la difamación, no odies a tu hermano, no te vengues y no guardes rencor contra los hijos de tu pueblo, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Guardad mis mandamientos (Lev 19.11-19).  

CM: En suma ordena cumplir lo que es de natural cumplimiento. Ningún pueblo ha basado sus normas de conducta en el engaño, el robo, el mal al vecino o el rencor. Es loable el propósito de Yavé de hacer cumplir estos preceptos tan elementales, resumidos en el amor al prójimo como a ti mismo.

Lo extraño es hacer compatible estos principios de amor al prójimo con la actitud precedente de Yavé, quien no ha tenido ningún tipo de piedad para con los pueblos ajenos a Israel, ni con su propio pueblo al que somete a un continuo y severo castigo por incumplimientos de los preceptos divinos, cualesquiera que estos sean.

NT: No aparearás bestia de distinta especie, ni sembrarás en tu campo simiente de dos especies, ni llevaras tejido de dos especies de hilo (Lev 19.19). Si alguno yaciere con mujer esclava despojada a otro, no rescatada ni puesta en libertad, castígueseles, no con la muerte, pues ella no era libre. Ofrecerá con su pecado un carnero en sacrificio de expiación ante Yavé  (Lev 19.20-22).

CM: Esta primera frase, acerca de la mezcla de especies, parece fuera de contexto, intercalada entre el amor al prójimo y el siguiente versículo.

Yacer con una mujer esclava, propietaria de otro, es delito, pero no tan grave como si se tratare de una mujer libre, en cuyo caso se establece la pena de muerte. La esclavitud es algo permitido, por tanto el vasallaje y el derecho de propiedad de unos seres humanos sobre otros, de forma que el amor al prójimo esta en función de la condición de tal prójimo, estableciéndose por ello diferente castigo según la condición de la victima.

Si tan sabio y santo es Yavé ¿Cómo pudo aceptar la esclavitud? ¿Por qué no condena la practica de la esclavitud en los distintos pueblos que menciona estos supuestos textos sagrados y entre el pueblo de Israel? A Yavé le importa bien poco las personas, sus siervos, como el mismo no se cansa de decir.

De la misma forma que tampoco condena la pena de muerte, muy al contrario es lo que se le impondría a aquel que yaciere con mujer de otro. No especifica si el castigo se atenúa al existir consentimiento, pero nos tememos que no; Yavé no es un dios de matices, su ley es brutal y no admite atenuantes.     

Una vez más hemos de poner en cuestión que la Biblia sea un texto sagrado, suponiendo que lo sagrado tenga razón de ser, que signifique la palabra de Dios, suponiendo que existen los dioses, ni sea siquiera ejemplar como modelo de conducta. Mas bien establece las bases para el sometimiento de los seres humanos y de las mujeres en primer lugar.

NT: Cuando plantareis árboles frutales de cualquier especie, sus frutos lo mirareis como incircunciso; durante tres años así serán y no los comeréis. Al cuarto año todos sus frutos serán consagrados por Yavé. Al quinto año comeréis ya sus frutos y el árbol aumentara vuestras utilidades (Lev 19.23-24).

CM: En esta parte del Levítico, se entremezclan pasajes que nada tienen que ver unos con otros, pasando de las relaciones carnales, al tratamiento de las especies, a los sacrificios, a éste de los árboles frutales, para volver a los temas anteriores.

Tan poco dado Yavé a dar explicaciones de los motivos de cuantas leyes va sacando a relucir, en este salto contextual, se ha de esperar cinco años, desde los primeros frutos, para que puedan ser saboreados. La razón es que hasta el tercer año los frutos deben mirarse como incircuncisos, será el cuarto año cuando serán bendecidos por Yavé y ya en el quinto, felizmente, podrán ser disfrutados. No deja de ser curiosa la similitud que establece Yavé entre el fruto y el pene, desde luego no por la forma.

Es bastante probable que al propietario de esas tierras le compensara mas llevar al holocausto el correspondiente carnero para el sacrificio que asumir las perdidas de cuatro años de cosechas perdidas. Pero Yavé es caprichoso y poco o nada le importa la penuria de los hombres y mucho menos de las mujeres, ya sabemos que del barro creo al hombre y de una costilla de éste a la mujer, para establecer la inferioridad de ésta respecto del varón.

Que diferencia con los tiempos actuales, que por motivos económicos o poblacionales se busca la mayor productividad de los campos mediante nuevas técnicas de cultivos, en ocasiones intentando emular al propio Yavé cuando se pretenden modificar genéticamente lo que el ha creado. Suponemos que Yavé condenaría al borrado de la faz de la tierra a quienes tienen tal osadía. Pero no da señales de su existencia o no hay escritores que se elijan en portavoces de la voz celestial, quizás porque, salvo algunos ignorantes,  nadie le creería.


En LEV 19.10 Yavé mostró un signo de compasión hacia los pobres y extranjeros, ordenando dejar parte de las cosechas en los campos, así como la fruta caída. Pero debió ser algo pasajero, porque ahora le impide comer del fruto ya sea caído al suelo o del mismo árbol, durante esos cinco años. De esta guisa, el pobre o extranjero, desconocedor del tiempo que llevan plantados aquellos árboles, no se atreverán a comer del fruto caído, no sea que aún este incircunciso y al comerlo peque con ello, obligado a dar en sacrifico algún animal que ni siquiera posee.

martes, 19 de agosto de 2014

LEVITICO: ¿Quién perdona los pecados de Dios?

NT (texto bíblico): Sed santos porque santo soy yo. Tema cada uno a su padre y a su madre y guardad mis sábados. No vayáis tras los ídolos. Cuando ofrezcáis a Yavé un sacrificio pacifico, la victima será comida el día de su inmolación o al día siguiente, si alguno comiere al tercer día, será una abominación, el que lo haga contraerá reato y será borrado de en medio de su pueblo (Lev 19.1-8).

Cuando hagáis la recolección, no segaras hasta el límite extremo de tu campo, ni recogerás las espigas caídas, ni recogerás la fruta caída, lo dejaras para el pobre y el extranjero (Lev 19.9-10).

CM (comentarios): Yavé se considera a si mismo santo, libre de toda culpa, lo que entra en la lógica del creador, ante quien los humanos, el ultimo fruto de su creación, han de expiar los pecados. ¿Ante quien tendría que expiar Yavé sus propios pecados? ¿Ante quien o qué tendría que rendir cuentas? No hay nada ni nadie superior a él, por consiguiente no cabe suponer sino que esta exento de culpa. Por tanto, aquellos actos cometidos por Yavé y relatados en los textos bíblicos, que puedan ser considerados como delictivos, genocidios en algunos casos, están exentos de culpa por estar sujetos a la exclusiva perspectiva de la divinidad; imposible de comprensión por parte de los miserables seres que habitamos la Tierra.

Yavé es santo y su pueblo debe imitarle, sedlos vosotros también. Extraña forma de entender la santidad.

Mandata Yavé que no se vaya detrás de los ídolos. Es exactamente lo contrario que hacen los católicos, tan seguidores de la Sagradas Escrituras, en donde según ellos está contenida la palabra de Dios, cuando adoran a tantas imágenes, reproducciones en diferente formato del Dios Padre o de su hijo encarnado, de la madre del Hijo, representada en una variedad casi infinita de imágenes de diferentes nombres, tamaños y colores, envueltas en vestidos de diseño variado según el lugar o el motivo de las celebraciones. La imaginaria religiosa cristiana es objeto de veneración y de rituales, que, lejos de la búsqueda de la santidad, entroncan más con la tradición pagana y el folclore.   

De nuevo, y aunque no viene a colación, introduce el escritor bíblico una anotación mas del sacrificio ya considerado en los textos anteriores, lo que muestra esta obsesión enfermiza por el sacrificio de animales y su ofrenda al nunca saciado Yavé. Quien coma de la carne sacrificada al tercer día habrá profanado lo consagrado a Yavé y una vez más, será borrado de entre su pueblo. Lo importante no es advertir de un posible mal estado de la carne, putrefacción incipiente o avanzada, con el consiguiente perjuicio para la salud del comensal, sino dejar constancia, en todo momento, del temor al castigador Yavé. 
  
Acaban estos párrafos con un acto realmente bondadoso, caritativo, novedoso hasta ahora, como dejar parte de la cosecha en los campos, con objeto de que los pobres y extranjeros puedan alimentarse. La Biblia reconoce la existencia de pobres, no estamos seguros de si estos pobres son pobres israelitas o se refiere a aquellos que deambulan por los campos recogiendo los frutos de las cosechas ajenas para sobrevivir.


Continúa Yavé estableciendo su código de conducta, de obligado cumplimiento para su pueblo elegido o dicho de otra forma su Estado teocrático.

sábado, 26 de julio de 2014

LEVITICO: La instauración de la teocracia y las contradicciones bíblicas


NT (texto bíblico): Todo hombre de la casa de Israel o extranjero que coma sangre de animal cualquiera, yo me volveré contra el que coma sangre y le borrare de en medio de su pueblo, porque la vida de la carne es la sangre y yo os he mandado ponerla sobre el altar para expiación de vuestras almas (Lev 17.10-11).
 
CM (comentario): De nuevo el castigo es la aniquilación del infractor. La sangre es la vida y por consiguiente debe ser consagrada en sacrificio a Yavé para expiar las culpas de los hijos de Israel, extendible a los extranjeros que habiten en medio de ellos quienes están obligados a adaptarse a la legislación establecida por Yavé para su pueblo elegido. En esta ocasión al extranjero se le pone al mismo nivel de los israelitas, pero para cumplir con sus reglas y mandamientos, en ningún caso tendrá la consideración del cruel y vengativo Yavé, para quien solo cabe el odio para con el extranjero, por muy hijo suyo que sea, como creador de la humanidad según él mismo manifiesta.

NT: Yavé hablo a Moisés diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles que yo soy Yavé, vuestro Dios. No haréis lo que se hace en la tierra de Egipto,  donde habéis morado, ni haréis lo que se hace en la tierra de Canán, adonde yo os llevo, no seguiréis sus costumbres. Practicareis mis mandamientos y cumpliréis mis leyes (Lev 18.1-4).

CM: Yavé vuelve a insistir en que él es Yavé, el Dios de Israel, enfatiza esta afirmación para dar peso a lo que viene a continuación. Deberán olvidarse de las costumbres adquiridas en Egipto, de sus leyes y hábitos adquiridos, tampoco deberán adaptarse a lo que vean en Canán, la tierra de destino, no aceptaran sus leyes, sino el cuerpo legislativo que él esta desarrollando e imponiendo durante el largo camino que les lleva a la tierra prometida. Renegarán de sus costumbres pasadas, rechazaran las costumbres de los pueblos que van a conquistar e impondrán la ley de Yavé por la fuerza de las armas.

A partir de ahora se creará una teocracia, Yavé ha legislado para las generaciones futuras, que deberán cumplir con la legislación impuesta por él, siempre bajo el terror, la amenaza de la aniquilación total.  

NT: Guardareis mis leyes y mis mandamientos. Ninguno de vosotros se acercará a una consanguínea suya para descubrir su desnudez. No descubrirás la desnudez de tu padre ni de tu madre, ni de la mujer de tu padre, ni de tu hermana, ni de la hija de tu hijo o de tu hija, ni de la hermana de tu padre, ni de la hermana de tu madre, ni del hermano de tu padre acercándose a su mujer, ni de tu nuera, ni de la mujer de tu hermano (Lev 18.5-17).

No tomarás a la hermana de tu mujer, no te acercaras a una mujer durante el tiempo de su impureza, no tendrás comercio con la mujer de tu prójimo marchándote con ella, no darás hijo tuyo para ofrenda a Moloc, no te ayuntarás con hombre, ni con bestia. No cometáis ninguna de estas abominaciones, que han cometido los hombres de esa tierra que la habitaron antes que vosotros. Yo Yavé vuestro Dios (Lev 18.18-30).

CM: Quedan prohibidas así las distintas formas de relaciones incestuosas y de relaciones consideradas perversas, entre ellas las relaciones entre hombres (no se considera que entre las mujeres pueda haber relaciones sexuales) por ser abominables, y si tenemos en consideración que a continuación de ella establece la prohibición de relaciones con las bestias cabria entenderse el grado de perversidad que supone para los escritores bíblicos y la mentalidad de la época la homosexualidad. Todavía en nuestros tiempos, algunos la consideran como una lacra, en el mejor de los casos como una enfermedad curable.

Sin embargo, en ningún caso ha condenado los textos bíblicos los innumerables casos de incesto, ni siquiera los ha considerado como tales; aparecen en el Génesis y en el Éxodo, desde la procreación entre los hijos de Adán y Eva y las posteriores familias y clanes bíblicos, entre ellas la de Noe, única familia que sobrevivió al diluvio, fenómeno con el que tanto disfrutó el creador.  

No deja de ser curioso el caso de Abraham, que siendo su mujer Sara esposa y hermana, deja que se entregue a otros hombres para su propio beneficio (“aunque en verdad también es mi hermana, hija de mi padre, pero no de mi madre y la tome por mujer” (G20.12)).

Quedan prohibidas todas las relaciones con la mujer durante la menstruación, dado su estado de impureza. Y prohíbe, igualmente, la ofrenda de un hijo a Moloc, supuesto dios pagano, aunque Yavé no tuvo problemas en pedir a Abraham que le ofreciera en sacrificio a su hijo primogénito Isaac.


Por otra parte, Yavé da por supuesto que este tipo de abominaciones son propias de los pueblos que habitan las tierras de Canán, sin que parezca demostrado históricamente. En todo caso son abominaciones que él mismo ha ordenado o permitido hacer tiempos atrás. Quizás esta cambiando el modo de comportamiento del mismo Yavé o quizás los escritores no se pusieron de acuerdo entre si, quizás ni se conocieron.  

miércoles, 9 de julio de 2014

LEVITICO: Más rituales y sacrificios

NT (texto bíblico): Después de la muerte de los dos hijos de Aarón, heridos al acercarse ante Yavé, dijo Yavé a Moisés: Di a tu hermano Aaron que no entre nunca en el santuario a la parte interior del velo, no sea que muera, pues yo me muestro en la nube sobre el propiciatorio (Lev 16.1-2).

CM (comentarios): Recordemos que los hijos de Aarón fueron asesinados por Yavé ante los ojos de sus padre, de su tío Moisés y de todo el pueblo al cometer una torpeza que no gusto nada al creador. De nuevo describe el texto bíblico un ritual religioso en el que se toma un novillo para el sacrificio y un carnero para el holocausto. Aarón se vestirá con los ropajes que requiera la solemnidad del acto y recibirá de la asamblea dos machos cabrios y un carnero. Degollara el novillo y tomara brasas encendidas y dos puñados de timiama pulverizada para que la nube de incienso cubra el frente del propiciatorio, haciendo con el dedo siete aspersiones. Degollara al macho cabrio y llevara su sangre detrás del velo aspergiéndola. Después santificara el altar con la sangre del sacrificio.

Después tomara el macho cabrio vivo y sobre él confesara todas las culpas e iniquidades de los hijos de Israel. El macho cabrio será llevado al desierto y llevara sobre su cabeza todas las culpas. Así que el pobre animal esta condenado a morir de hambre en la soledad del desierto y con él las culpas de los pecadores. Quizás hubiese deseado correr la suerte de su compañero. 

NT: Esta será para todos ley perpetua; el séptimo mes, el día diez del mes, mortificareis vuestras personas y no haréis trabajo alguno, porque ese día se hará la expiación por vosotros para que os purifiquéis y seáis purificados ante Yavé de todos vuestros pecados (Lev 16.29-30).

CM: De esta forma se va estableciendo el calendario festivo para los hijos de Israel y para aquellos extranjeros que habiten en sus tierras. Se trata de un día para expiar todos los pecados cometidos, que no deben ser pocos dada la connatural impureza del ser humano.

NT: Aarón tomara los dos machos cabrios y presentándolos ante Yavé, echara sobre ellos las suertes, una la de Yavé y otra la de Azazel (Lev 16.7-8). 

CM: En medio de la exposición del ritual aparece de forma inesperada y sin presentación previa un personaje sobre el que se hecha la suerte, se trata de Azazel, al parecer un ángel en desgracia que aparece aquí sin razón alguna. Su explicación quizás venga dada por la pluralidad de escritores bíblicos y en tiempos muy distintos.

NT: A todo hombre de la casa de Israel que degüelle un buey, una oveja o una cabra, sin haberla llevado a la entrada del tabernáculo para presentarlo en ofrenda a Yavé, le será imputada la sangre, ha derramado sangre y será borrado de en medio de su pueblo (Lev 17.1-4). El sacerdote derramara la sangre en el altar de Yavé y quemará el sebo en olor de suavidad a Yavé. Esta será para ellos ley perpetua de generación en generación. Todo hombre de la casa de Israel o de los extranjeros que habiten en medio de ello que ofrezcan un holocausto o un sacrificio pacifico y no llevare la victima a la entrada del tabernáculo de la reunión, será borrado de en medio de su pueblo (Lev 17.5-9).

CM: De cumplirse este precepto, tal como lo ha establecido Yavé, los sacerdotes no han de dar abasto si todo animal que ha de servir para la alimentación de la población ha de ser llevado al templo y sometido al ritual por parte del sacerdote de turno. El solo crecimiento natural de la población haría necesario el incremento proporcional del número de sacerdotes y de tabernáculos.

En los tiempos actuales hay una ley que prohíbe igualmente, bajo pena de multa, degollar a ningún animal sin pasar previamente por el diagnostico del veterinario, que haría aquí las veces de sacerdote ante la victima. De manera racional se han habilitado mataderos colectivos que sacrifican al animal mediante procesos de ejecución en cadena. Pero esto parece estar más sujeto a la lógica sanitaria que a los caprichos de Yavé.

Yavé establece este ritual como ley perpetua para los hijos de Israel, excluyendo al resto de los humanos, es decir a la mayoría, de tamaña barbaridad. De forma que una vez más Dios habla y dictamina para los israelitas, su pueblo elegido o preferido, como queramos, lo que supone una discriminación positiva hacia el resto de los humanos, por cierto mayoritario. Así pues, este Dios es el Dios de la casa de Israel, como Yavé llama a su pueblo, de forma que el resto de los humanos podrán disponer de otro Dios que le represente, poniendo en cuestión la tan manifestada reiteradamente unicidad de Yavé.


Pero no debe ser objeto de desagrado la exclusión de tan severo precepto, sino más bien de alegría ante el castigo derivado de su incumplimiento. A nadie le gusta ser borrado de en medio del pueblo, expresión que no sabemos muy bien que significa, si destierro, exclusión social o muerte. 

miércoles, 25 de junio de 2014

LEVITICO: El flujo seminal

NT (texto bíblico): Hablo Yavé a Moisés y Aarón diciendo: Cualquier hombre que padezca flujo seminal en su carne será inmundo. Esta es la ley de su inmundicia en el flujo, ya sea por destilar su carne el flujo, ya por retenerlo, es inmundo. El lecho en que se acueste, el asiento en que se siente será inmundo (Lev 15.1-4).

CM (comentarios): ¿A que se refiere con padecer flujo seminal? Quien lo padece es considerado, no solo puro, sino enfermo (quien tocaré la carne del enfermo, lavará sus vestidos, se bañara en agua y será impuro toda la tarde (LEV15.7)) ¿Es que se considera enfermo a todos los hombres, a aquellos que tienen eyaculación precoz o a quienes practican el sexo en solitario? Dice Yavé que será inmundo por destilar el flujo, pero también por retenerlo, o sea que impuro en cualquier caso. ¡Que poco apego a la vida tiene el dichoso Yavé¡

Quienes tocaren el lecho del eyaculador, se sentaré donde el lo hizo, quien le tocaré, será impuro hasta la tarde, lavara sus vestidos y se bañara. Toda vasija de barro que tocaré se romperá y si es de madera se lavará. Cuando este curado de su flujo contara siete días y a partir de ahí hará la correspondiente ofrenda, en este caso de dos tórtolas o dos pichones y comenzara el sacrificio, tal como en los casos del leproso hasta la purificación. Las tórtolas debían de abundar por estas épocas y debían ser prolíficas para dar abasto a tanta necesidad de purificación.

En otro apartado dice que el hombre que efundiera su semen, lavará con agua todo su cuerpo y la mujer con quien se acostase con emisión de semen se lavara como el y como el será inmundo hasta la tarde. Así pues las practicas propias del sexo son consideradas por la Biblia como actos impuros, pecados graves que requieren de una redención.

NT: La mujer que tiene su flujo, flujo de su sangre en su carne, estará siete días en su impureza. Quien la tocaré será impuro hasta la tarde. Aquello donde durmiere o se sentare será impuro y quien tocaré su lecho lavara sus vestidos, se bañará y será impuro hasta la tarde (Lev 15.19-21). 

CM: Que sinsentido crear la vida para menospreciarla. La menstruación es fruto del diseño con el que creo a la mujer, entonces ¿Qué sentido tiene considerar impuro un acto tan natural como este? ¿O es que Yavé se arrepiente de su propia obra? Probablemente se trate de esto último, puesto que de la lectura de los textos bíblicos puede llegarse a esta conclusión, salvo que toda sea fruto de la perversidad divina.

No solo la mujer es impura sino todo lo que toca, quien la toca y toca cualquiera de las cosas que han sido a su vez tocada por ella. Quien se acostara con ella en situación de impureza también será impuro por siete días repitiéndose el ciclo.

No sabemos si los hijos en edad temprana que necesitan cuidados de la madre también serán considerados impuros por estar en contacto con ella o han de ser retirados de la casa materna hasta que pase la menstruación y haya terminado el proceso de purificación.

NT: Cuando curare de su flujo contara siete días, después de los cuales será pura. Al octavo día tomara dos tórtolas o dos pichones y los llevara al sacerdote (Lev 15.28-29).

CM: A partir de ahí se inicia el proceso de purificación con el sacrificio de los animales y el ritual correspondiente ya repetido para cada ocasión.

Dice el texto que cuando curare, es decir que la menstruación es considerada como enfermedad impura, pasajera y periódica y como tal debe ser purificada con la consiguiente ofrenda.

Puesto que no hay excepción a esta impureza, cada veintiocho días más o menos todas las mujeres en edad de procrear deberán disponer de dos tórtolas o dos pichones para purificarse de su inmundicia. Esto obliga a que cada una de las familias dispongan de una granja (gallinero de tórtolas y pichones) exclusivamente para redimir su condición de haber nacido mujer, en el caso del hombre es posible ocultar su eyaculación, sin embargo en el caso de la mujer la menstruación es un fenómeno que ocurre todos los meses salvo que ese embarazada y consiguientemente de imposible ocultación. Los escritores bíblicos, tan ensimismados en su papel de transmisores de la voluntad divina, no reparan en las imposibilidades de cumplir los mandamientos del creador.

NT: Enseñad a los hijos de Israel a purificarse de sus inmundicias, no sea que por ellas mueran, por manchar el tabernáculo. Esta es la ley del que padece flujo y efunde semen, haciéndose inmundo y de la mujer en su flujo menstrual; de cuantos padecen flujo, hombre o mujeres y del hombre que se acuesta con una mujer impura (Lev 15.31-32).


CM: Por si no hubiera quedado claro, este es el colofón, el mensaje final y definitivo, la ley que ha de cumplirse por los hijos de Israel. Por fortuna, esta ley no hemos de considerarla valida para el resto de pueblos, puesto que solo va dirigida muy claramente al pueblo de Israel, el pueblo elegido por Yavé, así que el resto de los humanos, hombres y mujeres quedamos liberados de ser tan inmundos

domingo, 15 de junio de 2014

LEVITICO: Tratamiento de los leprosos

NT (texto bíblico): Cuando se presente en la piel de su carne la plaga de la lepra, será llevado a Aaron y sus hijos y si viere que los pelos se han vuelto blancos y que la parte afectada esta más hundida que el resto será declarado impuro. Si tiene sobre la piel una mancha blanca que no aparece más hundida que el resto de la piel, le recluirá durante siete días, si entonces el mal no se ha extendido será recluido por otros siete días y si al final el mal no se ha extendido será declarado puro, en caso contrario será considerado inmundo: es lepra (Lev 13.1-8). Si la lepra se ha extendido por todo el cuerpo declarará puro al enfermo, pues se ha puesto todo blanco, pero si presenta la carne viva será declarado impuro.

El leproso, manchado de lepra, llevara rasgadas sus vestiduras, desnuda la cabeza y cubrirá su barba e ira clamando: “Inmundo, inmundo”. Es impuro y habitara solo, fuera del campamento tendrá su morada (Lev 13.45-46). 

CM (comentario): El tratamiento de la lepra es una permanente observación, por parte de los sacerdotes, de la evolución de la enfermedad, cuyo objeto es sencillamente saber si el enfermo es puro o impuro. En ningún momento tratan de utilizar recursos naturales, hierbas  para la curación de la enfermedad, al menos los neardentales lo intentaban, sino que se limitan a la mera observancia del enfermo y determinar con ello su reclusión o no, para ello es crucial comprobar el grado de escamosidad, el color de la piel, la coloración del pelo, la presencia de carne viva y la uniformidad de la piel. Consideraciones todas ellas vitales para conocer la pureza del enfermo y determinar las sucesivas revisiones por parte del sacerdote. De esta misma forma se analizan las quemaduras de fuego por si pueden tener asociada la lepra. Se observa, por parte del sacerdote todo tipo de señales en la piel de los hombres y mujeres, si el color de las manchas es suboscuro, es un empeine y por tanto puro. Se observa igualmente la calvicie para determinar su naturaleza (Lev 13.1-44). La curación del enfermo importa poco, si acaso el contagio

El leproso, como podemos contemplar, es un ser estigmatizado, esta condenado, salvo que ocurra el prodigio de su curación espontánea, anunciará su mal para que nadie se le acerque, vivirá aislado, alejado de la comunidad. En ningún momento se muestra la mas minina misericordia divina para con el leproso, de cuyo mal es ajeno, sino que por el contrario es tratado como un ser pestoso y repugnante. La impureza esta muy mal vista en la Biblia.

La ropa con manchas sospechosas es sometida a tratamiento hasta ser quemada si las manchas perduran o se extienden. De alguna forma esta puede considerarse una medida razonable, al tratarse de una enfermedad contagiosa.

NT: Hablo Yavé a Moisés: Esta será la ley del leproso para el día de su purificación: si la plaga de lepra ha desaparecido del leproso, mandara el sacerdote tomar para el que ha de purificar dos avecillas vivas, puras, madera de cedro, un hilo de púrpura e hisopo; degollara una de las aves sobre una vasija de agua y tomando el ave viva, el cedro, el hilo y el hisopo, los mojara en la sangre del ave degollada, aspergerá siete veces al que ha de ser purificado de la lepra y lo declarara puro (Lev 14.1-8).

Durante siete días no podrá entrar en el campamento, el séptimo día se raerá el pelo, lavara sus vestidos y se bañara. El octavo día tomara dos corderos sin defecto y una oveja y tres decimos de efá de flor de harina, amasada con aceite (Lev 14.8-10). Si fuese pobre tomara solo un cordero, dos tórtolas o dos pichones (Lev 14.21-22).

CM: Si el desgraciado leproso consigue su curación, al menos será admitido en la comunidad tras el rito de su purificación y el resto de condiciones impuesta, llevar dos corderos y una oveja para el sacrificio. Es de suponer que esta ley del leproso será valida exclusivamente para leprosos con una cierta riqueza, porque no es posible creer que en la sociedad en la que se desarrolla los pasajes bíblicos no existiera la pobreza extrema, más bien cabria pensar que esa debía ser la tónica general, a tenor de los conocimientos que tenemos sobre la evolución de la historia de los pueblos. En todo caso, ya es cruel obligar a quien ha padecido una enfermedad de tan difícil curación, tras meses de alejamiento de la comunidad hacerles pagar un tributo tan alto para su “purificación” o dicho de otro modo para ser admitido por la comunidad.

Durante el sacrificio de los corderos y ovejas y tórtolas según los casos, el sacerdote untará de sangre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica. Describen los textos todos los pormenores de la ceremonia de purificación con un alto nivel de detalle e iteración (Lev 14.11-32).

NT: Yavé hablo a Moisés y Aarón, diciendo: Cuando hayáis entrado en la tierra de  Canán que yo voy a daros en posesión, y mandaré yo la plaga de lepra a alguna casa de la tierra que poseeréis, el dueño de la casa ira a ponerlo en conocimiento del sacerdote (Lev 14.33-35).

CM: Por resumir el texto bíblico, el sacerdote mandara desocupar la casa antes de visitarla, para que no contamine todo lo que hay en ella. Si en las paredes hallare cavidades verdosas o rojizas la hará cerrar por siete días. Si pasado ese tiempo y permanecen las manchas se quitaran las piedras que se arrojaran en lugar impuro y se sustituirán por otras. Si la mancha reapareciese, es lepra corrompida, se demolerá la casa y todo se llevara fuera de la ciudad a lugar impuro, quien hubiera habitado en ella lavara sus vestidos (Lev 14-36-47). Si la mancha ha desaparecido la casa se declarará pura, pues el mal se ha curado, entonces tomara dos avecillas, madera de cedro, lana escarlata e hisopo y se iniciara el sacrificio de forma análoga a como se hizo con el leproso curado.

Sabemos que el pueblo de Israel, el pueblo elegido por Yavé, va camino de Canán, la tierra prometida, y durante el largo camino, de huida de los egipcios, de travesía del desierto hasta el destino final, Yavé somete a su pueblo a una serie de pruebas que va superando, unas veces con resignación y otras con agrado, al mismo tiempo que va enseñándoles la forma en que han de comportarse, toda un código de conducta enfocado a cumplir las leyes de Yavé. Comienzan con los mandamientos establecidos en el monte Sinaí y continua con la construcción de la casa de Dios en donde se le ha de rendir culto, como ha de construirse, sus dimensiones exactas, sus estructura y ornamentación, los ropajes sagrados para los sacerdotes, la institucionalización de la casta sacerdotal, las diferentes ritos para los sacrificios de animales, las leyes sobre la pureza y la impureza, incluso el tratamiento con los casos de plagas de lepra.

Durante el largo recorrido, Yavé no ha dejado de amenazar a su pueblo, a los pueblos de partida (el pueblo egipcio, al que ha condenado con diez plagas, que de ser ciertas hubieran supuesto uno de los mayores crímenes de la humanidad) y a los pueblos de destino.


Dice Yavé que cuando lleguen a Canán mandará la plaga de lepra a alguna casa, ¿con que propósito? Hemos de suponer que para mostrar su poder, su poder de destrucción y de crueldad.