Mostrando entradas con la etiqueta 4. NUMEROS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 4. NUMEROS. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de noviembre de 2015

NUMEROS: Nuevas fronteras y pureza de tribu

NT (texto bíblico): Yavé habla a Moisés para comunicarle como han de distribuirse la tierra cuando lleguen a Canán y nombra a los príncipes de las distintas tribus (Num. 34.1-29).

CM (comentarios): Es sorprendente que el mismo dios establezca, con todo detalle, las fronteras de los  territorios por conquistar, las ciudades que la componen y sus limites en todas las direcciones. Y además nombre a un príncipe por cada tribu que deberá distribuirse las tierras conquistadas. Moisés, una vez más, ejerce de portavoz de las decisiones de Yavé no disponiendo de autoridad para determinar con sus leales el reparto de las tierras. Un dios demasiado cercano a las tareas administrativas como para ser considerado como tal. Sigue sorprendiendo que la imaginación de unos escritores desconocidos haya calado de forma tan profunda en el pensamiento colectivo de tantas generaciones.   

 NT: Manda a los hijos de Israel que de la heredad de su posesión cedan a los levitas ciudades en las que habitar y pastos para sus ganados. Los pastos estarán en torno a las ciudades y serán de mil codos, en las afueras de dos mil codos a oriente, de dos mil codos al mediodía, de dos mil codos al occidente y de dos mil codos al norte, quedando la ciudad en medio. De las ciudades de los levitas seis serán de refugio (del homicida) de un total de cuarenta y ocho (Num. 35.1-8).

CM: De nuevo Yavé dándole instrucciones a Moisés de cómo ha de actuar. Los levitas, la casta sacerdotal y no guerrera, deben recibir en heredad parte de la conquista. Si cuarenta y ocho ciudades son para los levitas hemos de suponer que muchas mas ciudades fueron o serán conquistadas, dando idea del espíritu de conquista del pueblo de Israel, bajo la dirección directa de la divinidad.

Desde los orígenes de la creación, el creador se ha preocupado de las cosas mundanas, dando instrucciones para el culto, determinando las dimensiones exactas del tabernáculo, de la forma de los sacrificios, de la composición de los manjares, de cómo confeccionar esto y aquello, de cómo rehacer el censo de población para los ejércitos, de cómo organizarse y, ahora, de cómo distribuir las ciudades. Los tiempos actuales son otros tiempos, probablemente este dios se ha cansado de administrar las cosas de los humanos, quizás se haya dado por vencido o quizás no encuentre el portavoz adecuado, quizás lleve siglos buscando al nuevo Moisés a través del cual comunicarse con nosotros, los humanos.

NT: Las ciudades de asilo servirán para que el homicida no sea muerto antes de pasar a juicio. El homicida será muerto si mato con instrumento de hierro, piedra o madera (Num. 35.9-34).

CM: Se establece la pena de muerte para quien alevosamente asesina, pero se somete al arbitrio de los jueces cuando la muerte es provocada por azar, debiendo someterse el homicida a vivir en la ciudad de asilo. Estas disposiciones serán normas de derecho que se aplicaran por las generaciones venideras.

Una vez mas es Yavé, el dios de los israelitas, quien dicta las leyes en el ámbito civil, como corresponde a un estado teocrático. Pero no ha vuelto para adaptar su código civil al transcurrir de los tiempos, quizás pensó Yavé que la mentalidad de los pueblos no cambiaria jamás.

NT: Si ellas se casan con uno de otra tribu, su heredad se sustraerá de la de nuestros padres, yendo a aumentar la heredad de la tribu a que ellos pertenezcan y disminuirá la que nos haya tocado en suerte. Moisés les responde, según mandato de Yavé, que la heredad no pasara de una tribu a otra porque toda mujer deberá tomar marido de su misma tribu (Num- 36.1-13).

CM: Con esta legislación en materia de matrimonios termina el libro Numeros, estableciéndose la obligatoriedad de casarse dentro de la misma tribu con objeto de no alterar los repartos de tierras y bienes distribuidos por Yavé en función del tamaño de cada tribu. De esta forma queda consolidado el matrimonio entre parientes, siendo así como lo ha mandado su dios.


                                                                                                           FIN DE NUMEROS

domingo, 25 de octubre de 2015

NUMEROS: La crueldad extrema como objetivo de la conquista

NT (texto bíblico): Cumplid la palabra que ha salido de vuestra boca. Se edificaron ciudades en los territorios conquistados (Num. 32.9-42).

CM(comentarios): Rubén y los suyos consiguen convencer y complacer a Moisés con la propuesta de construir ciudades en estos territorios previos al Jordán y la promesa de dejar a sus familias en estas ciudades, seguir armados en el ejercito hasta conquistar los territorios mas allá del río Jordán y volver solo después de la conquista; si tal promesa no ocurriera el castigo de Yavé caerá sobre ellos. Parece que por una vez se impone una cierta cordura en los textos bíblicos y no son castigados aquellos que se han atrevido a hacer una propuesta inicialmente contraria a la voluntad de Yavé, cuya cólera queda incomprensiblemente aplacada, ante la crueldad en exceso que ha mostrado Yavé cada vez que alguno colectivo ha cuestionado sus propósitos.

A partir de este momento los territorios conquistados comienzan a ser entregados, para su administración, a las diferentes tribus de Israel.

NT: He aquí las estaciones de los hijos de Israel. Partieron de Remeses, siguieron hasta Sucot, Etam, Piajirot, Mara, Elim, Sin, Dafca, Alus, Rafidim, Sinaí, Quibrot, Jaserot, Retma, Remón Pares, Lebna, Resa, Quelata, Sefer, Jarada, Maquelot, Tajat, Taraj, Mitca, Jasmona, Moserot, Bene Jacán, Aggadgad, Jotbata, Ebrona, Asiongaber, Cades, Salmona, Punón, Obot, Jabarín, Dibon Gad, Elmon, Llanos de Moab (Num. 33.1-49).

CM: Los escritores bíblicos hacen un alto en la narración y relacionan los distintos territorios que han recorrido desde la salida de Egipto, haciendo alusión a los hechos más destacados, como la muerte de los primogénitos en Egipto, el paso por el mar Rojo o la muerte de Aarón. Han sido cuarenta largos años, sin duda una larga travesía llena de amarguras, de incomprensiones respecto de las promesas de Yavé, de amenazas y venganzas divinas y de generaciones perdidas.

NT: En los llanos de Moab hablo Yavé a Moisés diciendo: Cuando hubierais pasado el Jordán arrojad delante de vosotros a todos los habitantes de la tierra y destruid todas sus esculturas y devastad todos sus excelsos. Tomad posesión de la tierra y habitadla y distribuirla entre vuestras familias... Si no arrojáis a todos los habitantes, los que de ellos queden serán como espinas en vuestros ojos y yo mismo os trataré a vosotros como había resuelto hacerlo con ellos (Num. 33.50-56).

CM: Quien no conociera de la crueldad de Yavé se asombraría de estas ordenes de exterminio que da a su ejercito, pero no es el único paraje bíblico en el que este dios muestra su extrema maldad, su ansia de aniquilar todo aquello que se le interponga en su camino, importándole bien poco la vida de las personas, tanto si son enemigos como si fueran de su mismo pueblo. Un dios creador del mundo, de todo lo conocido, hecho a medida de un pueblo que se considera elegido por el mismo a pesar de las humillaciones a que lo somete. Este dios, que condena a quienes incumplan sus mandatos hasta las generaciones venideras, obliga a su ejército al exterminio del enemigo porque en caso contrario se arrepentirán, puesto que se sentirán amenazados y entonces él mismo aplicará a su pueblo aquello que resolvió hacer con sus enemigos.    

Así pues, aniquilación del enemigo, abolición de su religión y expropiación de sus tierras; estas son las enseñanzas del creador para las generaciones futuras. No es otra cosa lo que han hecho los conquistadores a lo largo de las centurias de las distintas civilizaciones que se han dado en la historia de la humanidad. De modo que los llamados libros sagrados, más parecen ser un manual de odio y maldad, que de enseñanzas morales.



sábado, 17 de octubre de 2015

NUMEROS: ¿Primera guerra santa?

NT (texto bíblico): Armad de entre vosotros hombres para la guerra, que marchen contra Madián para ejecutar en ellos la venganza de Yavé: mil hombres por cada una de las tribus de Israel (Num. 31.1-4). Y mandó con ellos al hijo de Eleazar, el sacerdote. Y mataron a todos los varones, a los cinco reyes de Madián, tomaron todas sus mujeres, sus niños, ganados y todas sus posesiones, quemaron todas sus ciudades, aldeas y tiendas y dieron cuentas a Moisés (Num. 31.5-12). Moisés les dijo: ¿por qué habéis dejado la vida a las mujeres? Fueron ellas las que arrastraron a los hijos de Israel a ser infieles a Yavé. Matad a los niños y de las mujeres a cuantas han conocido lecho de varón y purifíquese quien haya matado a algún hombre (Num. 31.13-20). Eleazar, el sacerdote, manda pasar por el fuego, para su purificación, todo lo que es resistente al mismo (oro, plata, bronce, hierro, estaño y plomo) y por agua todo lo demás (Num. 31.21-24).

CM (comentarios): Se trata, quizás, de la primera guerra santa, de la primera guerra de religión, de la primera guerra contra el infiel, dirigida en nombre de dios y para su mayor gloría. Es la prueba más palpable del nulo interés de las religiones por la vida de los seres humanos, pues en el fondo prevalece el espíritu de conquista del territorio bajo la excusa divina y del sometimiento de los denominados infieles, de aquellos que no profesan la misma religión o ninguna y por ello deben ser excluidos, condenados, masacrados, exterminados.      

Doce mil varones conforman este ejercito de conquista dispuesto a desposeer a los habitantes de Madián de su territorio, dando muerte a todos los varones, incluido los niños y a las mujeres no vírgenes, reservando las demás a los israelitas con fines no descritos. El viejo Moisés, que en ocasiones mostró buen corazón, en esta ocasión se muestra vengativo ante el vencido pueblo de Madián recriminando a los héroes del ejército de Israel por no haber culminado la derrota con la muerte de las mujeres y niños. ¿Qué lección puede extraerse de esos pasajes? ¿No basta con la victoria y es preciso el exterminio? ¿Quizás la guerra en nombre de Dios queda justificada? Al menos es lo que a lo largo de la historia muchos conquistadores han pretendido.

Si algún rastro de mala conciencia puede quedar éste se purifica en el fuego o en el agua con los objetos incautados al enemigo y en lo referente al cuerpo basta con un buen lavado en agua purificadora, con el director espiritual. Como en los tiempos modernos.

NT: Manda Yavé hacer recuento del botín y establece la forma de su distribución, de los cuales una parte ira al sacerdote como tributo a Yavé. Resultaron seiscientas setenta y cinco mil ovejas, setenta y dos mil cabezas de ganado bovino y sesenta y un mil asnos, y treinta y dos mil mujeres vírgenes que fueron repartidas entre los combatientes, las familias y la clase sacerdotal (Num. 31.25-47). Hecha la lista de combatientes resulto que ninguno murió en la batalla y los objetos de valor fueron llevados al tabernáculo y a cada combatiente se le dio su parte del botín (Num. 31-48-54).

CM: Es confuso el modo de reparto de los animales en considerable cuantía, y no queda determinado el destino final de las mujeres vírgenes que fueron hechas prisioneras; aunque la alternativa mas plausible es que fueran entregadas en calidad de esclavas. Pero para la Biblia la consideración de la mujer no es muy diferente de la del resto de animales.

Tampoco enumera el numero de personas que murieron en aquella supuesta batalla, aunque si queda puesto de manifiesto que ningún israelita perdió la vida. Yavé estaba con ellos y ese fue su deseo. En cuanto a la clase sacerdotal, cabria preguntarse que harán los sacerdotes con tantos animales como les correspondieron en el reparto (mas de trescientas mil ovejas), demasiadas para los sacrificios.  
   
NT: Eran muy numerosos los rebaños de los hijos de Rubén y de los hijos de Gag, extraordinariamente numerosos; y viendo que la tierra de Jazer y la de Galad sería tierra muy a propósito para apacentar pidieron a Moisés y a Eleazar y al resto de príncipes tomarlas, quedarse en ellas y no ser obligados a pasar el río Jordán. Moisés respondió: ¿Van a ir a la guerra vuestros hermanos y vais a quedaros vosotros aquí? ¿Por qué queréis desanimar a los hijos de Israel para que no pasen a la tierra que les da Yavé? (Num. 32.1-8).

CM: A Rubén y su familia les parece bien quedarse en la tierra conquistada, es rica en pastos y pueden alimentar a sus ovejas, no anhela más conquistas. ¿Qué es pues Israel? ¿un pueblo nómada en busca de un terreno donde asentarse o un pueblo guerrero con ánimo de conquista? Parece ser este el asunto que se debate, un pueblo cansado de errar, de seguir las órdenes caprichosas de su dios, sus castigos, sus puestas a prueba, su crueldad ante los mínimos asomos de indisciplina. Pero Moisés cada vez más en la línea cruel de su amo y señor Yavé se ha convertido en un señor de la guerra. La propuesta de Rubén es una afrenta a los deseos de Yavé y a los designios que éste ha determinado para su pueblo elegido. Es preciso seguir adelante en el afán de conquista, cruzar el Jordán y llegar hasta la tierra prometida de Cannan.


Es difícil imaginar a un pueblo en guerra con todo aquel que encuentra en su camino, un ejercito con sus ancianos, mujeres y niños, con sus enseres domésticos, sus riquezas en oros y piedras preciosas; y acompañado, además, de centenares de miles de animales domésticos (ovejas, cabras, reses, asnos y quizás aves). Naturalmente todo es posible bajo la dirección de Yavé. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

NUMEROS: De nuevo la mujer discriminada

NT (texto bíblico): El séptimo mes, el día primero del mes, tendréis asamblea santa y no haréis trabajo servil alguno. Será el día del sonar de las trompetas. Tendrán también asamblea santa los días diez de ese mismo mes. En ambos casos se ofrecerá un novillo, un carnero y siete corderos, además de un macho cabrio para expiar el pecado. Y el día quince se ofrecerá trece novillos, dos carneros y catorce corderos primales además de un macho cabrio y los siguientes días hasta el séptimo un novillo menos cada día, dos carneros, catorce corderos y un macho cabrio. Y el octavo día de esta secuencia un toro, un carnero, siete corderos y un macho cabrio (Num. 29.1-39).

CM (comentarios): Durante éstos días festivos se sacrifican mas de doscientos animales para honra de Yavé, por su buen hacer, por haber conducido a su pueblo a la tierra prometida, a la que probablemente no llegaron ninguno de los que salieron de Egipto porque murieron por el camino, bien por hambre o enfermedad o mandados asesinar por Yavé como castigo por su rebelión y desobediencia.

NT: Si alguien hace un voto a Yavé, o un juramento por el cual se obliga a si mismo, no faltará a su palabra. Si una mujer núbil hace un voto a Yavé y su padre lo desaprueba, todos los votos serán nulos y Yavé la perdonará. Si una vez casada su marido desaprueba el voto, ese no será valido. El voto de una viuda o de una repudiada será valido. Si ya casada hace un voto y su marido lo desaprueba, aquel no será valido. Todo voto y todo juramento puede el marido ratificarlo o anularlo (Num. 30.1-17).

CM: Una vez más la mujer queda condicionada a la voluntad del varón, ya sea el padre o el esposo, incluso en el caso en que la intención de la mujer sea algo tan “piadoso” como realizar votos o sacrificio por su dios. Solo se libra la mujer viuda o repudiada por no tener hombre a quien rendir cuantas.

La Biblia esta repleta de ejemplos en los que se institucionaliza la inferioridad de la mujer respecto del hombre, de sometimiento al varón. La mujer fue creada para satisfacer al hombre, para consolar su soledad, para servirle, para ser su propiedad; la esclava del varón. La mujer es ignorada a la hora de determinar el censo de los hijos de Israel, en el momento de establecer la casta sacerdotal y es considerada impura durante la menstruación y en el nacimiento de un hijo, siendo más impuro si el fruto del parto es hembra.

No podemos afirmar que esta inferioridad histórica de la mujer, perpetuada y consolidada a través de los siglos y persistente aún en muchas de las sociedades del siglos XXI, tenga sus orígenes en las creencias religiosas, en los textos bíblicos o en otros textos denominados sagrados, pues muy probablemente fueron establecidos dentro de los nuevos modelos de organización social de las primeras civilizaciones, pero no cabe duda alguna de que el papel de las religiones ha sido fundamental para establecer y perpetuar  este principio de inferioridad de la mujer y de sometimiento al varón.

Estas ideas han ido transmitidas durante generaciones por los representantes de las distintas religiones monoteístas, desde San Pablo y San Agustín hasta los últimos papas, pasando por su certificación en grado extremo en el Coran, cuyo inspirador (el profeta Mahoma) tuvo varias esposas legitimas y otras tantas esclavas, que consagra la sumisión y obediencia de la mujer respecto del varón.


Lo más dañino y contraproducente es que la mujer se ha convertido en la transmisora de los valores que la discriminan, educando a sus hijos en ésta concepción patriarcal de la sociedad, transmitiendo a sus hijos e hijas el papel que han de desempeñar de manera incuestionable. ¿Hasta cuando?

viernes, 18 de septiembre de 2015

NUMEROS: Nuevo censo y nueva gente

NT (texto bíblico): Después de esto Yavé ordena hacer un nuevo censo de los varones hábiles para el servicio de las armas, a partir de los veinte años (Num. 26.1-65).

CM (comentarios): El texto bíblico enumera cada una de las tribus de Israel y sus distintas familias. De este nuevo censo se desprende un total de seiscientos un mil setecientos treinta hombres, ninguno de los cuales figuraba en el anterior censo, puesto que murieron en la travesía tal como el mismo Yavé había sentenciado. Resulto ser inferior al anterior censo en veintinueve mil varones. Quedaban excluidos los hombres de la tribu de Leví destinados al sacerdocio que hacían un total de treinta mil varones mayores de un mes. Como en el censo anterior las mujeres no tienen cabida en él, el objeto del censo es la milicia, de la que están excluidas las mujeres.

La tierra conquistada fue repartida entre las diferentes tribus, salvo los levitos que no tenían derecho a heredad alguna, pero disponían de otra clase de privilegios, tal como los miembros de las castas sacerdotales de hoy en día.

NT: Acercándose las hijas de Safad ante Moisés: nuestro padre ha muerto y no ha dejado hijos, dadnos una heredad (Num. 27.1-4). Yavé dice a Moisés: diles a los hijos de Israel que si uno muere sin dejar hijos, haréis pasar una heredad a su hija y si no hay hija a sus hermanos,… (Num. 27.5-11).

CM: Establece Yavé, a través de este episodio, los derechos de herencia entre familiares, es decir legisla en materia civil, haciendo patente el vinculo entre lo civil y lo divino y la potestad de lo religioso sobre lo cívico.

Quienes vean en la Biblia la palabra de Dios no podrán entender otra sociedad que aquella en la que las leyes divinas quedan confundidas con las humanas, porque ambas tienen su origen en Dios, es decir, no concebirán una sociedad laica en la que la organización civil de la sociedad este exclusivamente en manos de hombres y mujeres libres, ajenas a las creencias religiosas. Tras miles de años de creencias en éste libro sagrado todavía perduran sociedades basadas en Estados teocráticos y patriarcales.

NT: Yavé muestra a Moisés la tierra que dará a los hijos de Israel y le dice: toma a Josué, hijo de Nun, y pon tu mano sobre él. Ponle ante Eleazar, sacerdote y ante toda la asamblea y transmítele una parte de tu autoridad para que los hijos de Israel le obedezca (Num. 27.12-23).

CM: En estos versículos Yavé nombra a Josué como el lugarteniente de Moisés, quien le confiere parte de su autoridad y siempre bajo la presencia del sumo sacerdote Eleazar, destacando de ésta la sumisión del poder civil a la representación religiosa, tal como ha perdurado durante siglos en muchas de las sociedades del mundo occidental y del cercano oriente.

NT: Cuidad de presentarme a tiempo mis ofrendas,… Enumera, a continuación, las distintas ofrendas que ha de hacérsele y con que periodicidad (Num. 28.1-31).

CM: Yavé, siempre tan preocupado en que los israelitas no descuiden sus tareas de ofrendas con su protector, establece el calendario de fiestas y los honores que han de llevarse a cabo para honrarle. Cada día será preciso sacrificar dos corderos primales como holocausto perpetuo, uno por la mañana y el otro entre dos luces, acompañado de un décimo de efá de flor de harina amasada con un cuarto de hin de aceite de olivas molidas. De manera similar se estable el holocausto del sábado. Y al comienzo de cada mes el holocausto será de dos novillos, un carnero y siete corderos primales, con sus correspondientes aditamentos de flor de harina, aceite y vino, y así todos los meses del año. El primer mes será la Pascua de Yavé, durante siete días se comerá pan ácimo.


Así pues todos los días se deberán llevar a cabo ceremonias, ritos para honrar a Yavé, pero los sábados éstas serán de mayor enjundia y mas aun las de los comienzos de cada mes, siendo el primero del año el mas importante. No se dice si cada uno de estos sacrificios se hacen para toda la población de Israel o cada tribu ha de llevar a cabo la suya dirigida por el sacerdote de turno, no olvidemos que por estas fechas, y según el último censo, solo los varones mayores de veinte años superan el numero de seiscientos mil personas. Pero Yavé no se siente satisfecho con estos exclusivos ritos.

martes, 1 de septiembre de 2015

NUMEROS: Mas crímenes en las espaldas del supuesto creador

NT (texto bíblico): Partieron de nuevo y acamparon en los llanos de Moab, frente a Jericó, al otro lado del Jordán. Balac, el rey, temeroso ante el poder de los israelitas, envío mensajeros a Balam, una especie de adivino, con objeto de que les maldijera, pero éste no quiso hacer nada antes de hablar con Yavé, quien lo impide. No satisfecho Balac, insiste con nuevos mensajeros ante Balam, pero este se niega a pesar de los regalos que le ofrecen. Yavé le ordena que vaya a ver a Balac pero ha de hacer cuanto Yavé le mande. Monta en su asna y emprende el camino, pero un ángel se le interpone y ante los movimientos del asna para volverse la fustiga intensamente hasta que Yavé por boca del animal le pregunta que porque la ha fustigado por tres veces. Entonces Balam vio el ángel en el camino desenvainando la espada, se postro y reconoce su pecado al obligar a la asna a no retroceder. El ángel le deja continuar (Num. 22.1-40).

CM (comentarios): Este largo relato resumido muestra las contradicciones de Yavé negándole la marcha a Balam para después ordenarle ir y a continuación ponerle a prueba impidiéndole el paso mediante un ángel, para después dejarle continuar su camino.

Balam es un personaje supuestamente con poderes en quien confía el rey Balac para maldecir al pueblo israelita, que se acerca a sus fronteras con ánimos de ocupar sus tierras, pero el tal Balam es sorprendente e incomprensivamente un hombre de Yavé, a quien cuenta todo lo que le solicita el rey Balac.

Esta fantasía del ángel en el camino, del asna que intenta retroceder, de Balam que no ve al ángel y fustiga al asna, del asna hablando, muestra la exigencia de Yavé  de tener una fe ciega en él, interpretándose la no visión del ángel como la ausencia de ella. Son tantas las contradicciones a las que somete Yavé a sus creyentes que es preciso ser un redomado sabio para averiguar cuando se esta cerca o lejos del pecado, que es o que no es pecado cuando las acciones no son del agrado de Dios. Es suma la incertidumbre como forma de sometimiento.

NT: Balam, tras alzar siete altares y sacrificar novillos y carneros bendice al pueblo de Israel ante la sorpresa de Balac. Esta ceremonia se repite por tres veces en diferentes lugares y en cada una de ellas las alabanzas al pueblo de Israel son mayores y Balac despide a Balam, no sin antes vaticinar éste las futuras victorias de los israelitas (Num. 23.1-30, 24.1-25).   
 
CM: Según el texto bíblico es Yavé quien habla por boca de Balam, como los diferentes oráculos que han existido y existen en la actualidad, que hablan en nombre de un dios que le confiera una supuesta autoridad que todos acatan.

NT: El pueblo se prostituyo por el trato de las hijas de Moab, asistían a los sacrificios de sus dioses y desato la ira de Yavé, quien ordeno que fuesen colgados todos aquellos que hubieran servido a Baal (Num. 25.1-5). En esto llego un hijo de Israel con una madianita y viéndolo Finés, hijo de Eleazar, hijo de Arón, tomo su espada y los atravesó a ambos sirviendo como expiación. Murieron en aquella plaga veinticuatro mil. A partir de ahí Yavé consolida la alianza con los herederos de Arón de un sacerdocio eterno y ordena a Moisés destruid a los madianitas por tratarse de enemigos (Num. 25.6-18).

CM: Una vez más los hijos de Israel se dan a los placeres mundanos y a la adoración a otros dioses, incumpliendo así las leyes emanadas de la voluntad divina, tan incompresibles para unos seres carnales, no incorpóreos como su creador, pero sometidos a una férrea disciplina que no acepta, ante la desviación, otro castigo que la muerte. De nuevo viene a ponerse de manifiesto la crueldad del creador, la ausencia de tolerancia y comprensión ante las debilidades de los humanos y la frialdad de sus decisiones. Según el texto bíblico Yavé ordeno asesinar a veinticuatro mil israelitas a los que habrían de añadirse los otros tantos miles de los hombres y mujeres de Madián, que adoraban a otros dioses.


No es muy diferente de las muertes que la Iglesia de Roma y sus seguidores ordenaron en siglos pasados contra los infieles, contra quienes adoraban a otros dioses o sencillamente incumplían o dudaban de algunos de los preceptos establecidos como de obligado cumplimiento. Tampoco es diferente de las llamadas a la persecución del infiel por parte de los seguidores del Coran en tiempos pasados y aún en los tiempos presentes por parte de las corrientes  mas integristas de ese movimiento religioso.

martes, 18 de agosto de 2015

NUMEROS: El Dios bíblico, prototipo del Tirano

NT (texto bíblico): De nuevo en camino, el pueblo seguía murmurando contra Dios y contra Moisés y lamentándose de haber salido de Egipto y ser condenado a morir en el desierto. No hay ni pan, ni agua, y estamos ya cansados (Num. 21.4-5). Mandó entonces Yavé serpientes venenosas contra su pueblo que los mordían y murió mucha gente de Israel. El pueblo reconoce entonces haber pecado y suplica a Moisés que pida a Yavé aleje las serpientes. Entonces Yavé ordena a Moisés hacer una serpiente de bronce y cuantos mordidos la miren sanaran. Y así ocurrió (Num. 21.6-9).

CM (comentarios): De nuevo Yavé en su papel de castigador, es preciso dar mensajes ejemplarizantes. Yavé no es creíble, ni tampoco Moisés su lugarteniente y ejecutor de sus mandatos, no son convincentes y ante el motín, ante la sublevación del pueblo solo cabe, en su inmenso poder, utilizar la fuerza, el castigo mortal, la venganza ante la descreencia. No cabe la comprensión hacia un pueblo hambriento y sediento, cansado de caminar y de sufrir calamidades, ni la tolerancia, ni siquiera palabras de animo sino el castigo “divino”, ese castigo que pende desde entonces sobre los seres humanos en forma de una vida futura mas allá de la muerte, redentora para quienes acepten las imposiciones de las religiones o el eterno martirio si el temor a ese Dios salvaje y cruel no han hecho mella en sus conciencias y han osado aventurarse y apartarse del camino impuesto. Para fortuna de los no creyentes, estos no serán sometidos al final de sus días a tan severos castigos y para desgracia de los creyentes, ellos tampoco alcanzaran la gloria, porque ninguno de ambos mundos existe.

Si sustituyéramos las serpientes por espadas o fusiles que se echan contra la multitud díscola, comprobaríamos que el mensaje bíblico ha sido seguido a lo largo de los siglos por los diferentes regimenes dictatoriales que en la historia han habidos y continúan aún existiendo. El Dios bíblico es pues el prototipo del Dictador, del Tirano, de la personalización del “demonio” en estado puro.

Pero si el pueblo se somete, si se humilla ante sus dirigentes, no sufrirá castigo, aunque sí las penalidades del servilismo, del sometimiento, de la ignorancia y del continuo temor al castigo. La muerte de los cabecillas, de aquellos que dirigieron la protesta, ha de servir de ejemplo para quienes pretendan repetir su osadía. Por fortuna el ser humano es disconforme y no siempre acepta el sometimiento.   

El texto bíblico no dice cuanta gente murió fruto de las mordeduras de las serpientes, del desliz de las espadas, de los disparos de las armas. Como en tantas sublevaciones habidas a lo largo de la historia del ser humano, el número siempre resulta ser indefinido, lo que cuenta al fin es el abatimiento de la rebelión y la victoria del principio de autoridad (del autoritarismo).

NT: Continuaron su camino, hasta el país de los amorreos, en donde pidieron permiso a su rey Seón  para atravesar su territorio con la promesa de no pisar sus campos labrados, ni beber su agua, pero Seón se negó y presento batalla al pueblo de Israel, quien les derroto al filo de su espada en la batalla de Jahsa y se apodero de sus tierras. Conquisto Israel todas estas ciudades y las habito incluida Hesebón, residencia del rey. Ocuparon también todas las ciudades anteriormente sometidas al reino de Seón y al de Og, rey de Basán (Num. 21.10-35).       

CM: Estos versículos se extienden en la relación de los diferentes territorios conquistados y en los cánticos en conmemoración de estas victorias.


Tras la victoria inicial, persiguen a los amorreos hasta expulsarle de las tierras ocupadas y continúan en su hazaña persiguiendo al rey de Basán a quien derrota igualmente gracias a la voluntad divina. No deja de sorprender la capacidad de conquista de este pueblo que, aunque ya estaba constituido como ejercito, debía estar agotado física y psíquicamente ante una travesía tan larga y con tantas penurias y calamidades sufridas que le llevaron en varias ocasiones a murmurar y rebelarse contra sus máximos dirigentes e incluso contra su propio Dios. Pero dado el inmenso poder de éste, no es extraño pensar que las tropas enemigas fueran embrujadas hasta ser derrotadas. El pueblo de Dios ésta dejando de ser un pueblo pacifico para convertirse en un pueblo guerrero, de conquista, por la voluntad de su dueño.

miércoles, 22 de julio de 2015

NUMEROS: Nuevo intento de amotinamiento

NT: Llegaron al desierto de Sin. No había agua para la muchedumbre y ésta se amotino, lamentándose: “Ojala hubiéramos perecido cuando perecieron nuestros hermanos ante Yavé” ¿Por qué nos has traído a este desierto a morir, nosotros y nuestros ganados? ¿Por qué nos sacaste de la tierra de Egipto…? Viendo esto Yavé dijo a Moisés: Toma tu cayado y reúne a la muchedumbre y en su presencia habla a la roca y esta dará agua. Hecho esto el agua broto en abundancia (Num. 20.1-13).

CM: Una vez más el pueblo se amotina ante el cansancio, el hambre y la sed, quizás contra la estupidez, son muchas las penalidades que lleva atravesando el pueblo elegido, pero esta vez no hay represalias contra quienes se lamentan de haber dejado Egipto, pues Yavé se muestra clemente y lleva a cabo uno de sus magníficos milagros sirviéndose del cayado de Moisés como varita mágica, prodigiosa, tal como ya lo hiciera en Egipto ante el Faraón, y el agua broto a raudales con solo dar un par de golpes a una roca que casualmente estaba en aquel desierto inhóspito y, supongamos que con un sol abrasador. La naturaleza al servicio del todopoderoso y de sus caprichos. ¡Como no creer en quien hace tales maravillas! Aún así Yavé advierte a Moisés y Aron que no pisaran la tierra prometida ante su falta de fe. De hecho ninguno de los que salieron de Egipto llegaron a la tierra prometida.

NT: Mando Moisés embajadores al rey de Edom para rogarle que les dejaran pasar por su territorio, prometiendo no pisar sus sembrados, ni beber el agua de sus pozos, sin detenerse hasta salir de su territorio. Pero la respuesta fue negativa (Num. 20.14-21).

CM: Resulta extraño este relato, en el que no se menciona a Yavé dando instrucciones a Moisés sobre que ha de hacer, sino que es éste quien envía mensajeros a Edom solicitando permiso para atravesar su territorio, con ruegos y aludiendo a las calamidades que llevaban pasadas. Finalmente, ante la negativa del rey renuncian a su propósito.

¿Quiere decirse de ésta forma que sin la ayuda del todopoderoso los lideres políticos-religiosos no pueden conseguir sus objetivos? Quizás sea una estratagema más de Yavé para demostrar, de nuevo, la necesidad de su presencia.  
      
NT: Alejados de Cades, la ciudad del reino de Edom en donde habían acampado, se dirigen al monte Or. Allí Yavé ordena a Moisés que despoje de sus ropajes a Arón y revista de ellas a su hijo Eleazar. Allí mismo murió Arón e hicieron duelo por él durante treinta días (Num. 20.22-30).

CM: Yavé había anunciado que Arón no llegaría a la tierra prometida, porque había perdido la fe en él y ha decidido que Arón sea desposeído de su condición sacerdotal y que muera a continuación. Puesto que la casta sacerdotal esta establecida de antemano, es su hijo quien será a partir de ahora el sumo sacerdote.

Quizás el propio Arón, quizás más inteligente que su hermano Moisés, estuviese ya cansado de tanto alargar su vida centenaria y desease pasar a mejor vida, dejando de estar sometido a la incomprensión de su pueblo y la suya misma, en una aventura sinfín. El pueblo de Israel tiene, con la muerte de Arón, la ocasión de descansar durante treinta días, o quizás de afrontar esos días más de penuria por una tierra extraña, llena de dificultades y de desventuras.

NT: El cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Negueb, al oír que venia Israel, los ataco y tomo prisioneros. Entonces Yavé, oyendo la plegaria de su pueblo derroto a Arad y destruyo sus ciudades, y diose a aquel lugar el nombre de Jorma (Num. 21.1-3).

CM: Unas escasas líneas para destacar la osadía de un rey que quiso interponerse en el camino de Yavé y por ello fue aniquilado junto a sus soldados y sus ciudades asoladas. No narra como se desarrollo ésta batalla, si fue tal o si la sencilla voluntad del todopoderoso fue suficiente para su aniquilación sin intervención de las fuerzas armadas israelitas. Tampoco hace mención del numero de personas que perecieron en este acontecimiento, quizás hubiese sido mas afortunada una acción del todopoderoso para convencer al rey de Arad, pero no son estas las artes de Yavé, mas amante del uso de la violencia, de arrasar y de llevar la desgracia allí por donde hace transitar a su pueblo.


viernes, 3 de julio de 2015

NUMEROS: Dios vuelve a asesinar de forma masiva

NT (texto bíblico): Al día siguiente la muchedumbre de los hijos de Israel murmuraba contra Moisés y Arón diciendo: vosotros habéis exterminado al pueblo de Yavé. Entonces apareció la nube y Yavé dijo a Moisés: Quitaos de en medio de esa turba, que voy a destruirla. Moisés ordeno a Arón: toma el incensario y corre a esa muchedumbre y expíala, porque se ha encendido la ira de Yavé y ha comenzado ya la mortandad (Num. 16.41-46). Ya había comenzado la plaga a hacer estragos en el pueblo, pero Arón tomo el incienso e hizo expiación por el pueblo, y se quedo entre los muertos y los vivos hasta que ceso la mortandad. Habían perecido catorce mil setecientos, sin contar los que murieron por lo de Coré (Num. 16.47-49).       

 CM (comentarios): Una vez mas la ira de Yavé no se deja esperar, su ira es permanente, antes de anunciar la media, ésta ya esta siendo ejecutada. El cruel Yavé no tiene limites, acaba de asesinar a mas de catorce mil personas después de hacerles padecer la penosa travesía del desierto, a las que habría que añadir las asesinadas en el episodio anterior.

¿Es blasfemo decir que el dios de la Biblia, el dios de los judíos, el dios de los cristianos y el dios de los musulmanes, que no dejan de ser el mismo dios, es cruel, salvaje, inmisericorde, asesino, genocida, cuando así esta expuesto en los llamados textos sagrados y reconocido en ellos por el mismísimo dios? ¿Es licito que una persona pueda ser condenada por afirmar lo mismo que sostienen estos textos sagrados, base de las tres mayores religiones monoteístas? ¿Es que no hay suficientes evidencias en los citados textos sagrados del grado de crueldad de Dios?

¿Cómo es posible, pues, que éstas religiones tengan tantos seguidores? ¿Ignorancia? ¿Temor?   

CN: Pidió Yavé que cada uno de los príncipes de Israel entregue una vara con el nombre de la tribu para ponerla en el tabernáculo. Florecerá la vara que aquel a quien yo elija, a ver si hago cesar de una vez las quejas y las murmuraciones de los hijos de Israel contra vosotros. Al día siguiente la vara de Arón, de la casa de Leví, había echado brotes, yemas, flores y almendras (Num. 17.1-9).

CM: Extraordinario prodigio. De nuevo las artes mágicas de Yavé, expuestas tantas veces en Egipto ante el faraón, vuelven a la luz, esta vez para reafirmarse en la tribu elegida por Yavé para el sacerdocio, la casa de Leví, representada a ese momento por su príncipe y sumo sacerdote Arón, pues es su vara la que florecerá, y de que manera, en el tiempo record de un día la vara sacerdotal adquiere la genética del almendro y desarrolla todo su ciclo natural, sin necesidad de ser plantado, abonado, regado y de esperar a que llegue la primavera.

Yavé pretende de ésta forma, tan absurda, aplacar el descontento de su pueblo, no ocurriéndosele otra forma más inteligente de hacerlo.

NT: Dice Yavé a Moisés: Para que sirva de memoria a los hijos rebeldes, y que cesen así las quejas contra mi y no mueran (Num. 17.10-11). Los hijos de Israel hablaron a Moisés: Esta visto, muerto somos, perdidos, perdidos todos; cuantos pretenden acercarse al tabernáculo de Yavé perecen. ¿En verdad habremos de perecer todos? (Num. 17.12-13).


CM: Pues ya están advertidos los hijos de Israel, una vez más, pues ya habían sido advertidos en múltiples ocasiones de las razones de Yavé para arremeter contra ellos.  Todos están convencidos de que están perdidos, que están sujetos a los designios de su dios y no tienen remedios. Solo queda que la casta sacerdotal, como instrumentación de la unión del poder religioso y civil sea institucionalizada para que el ser humano sea sometido, por los siglos de los siglos, hasta que por fin se rebele anta tanta barbarie.  

sábado, 20 de junio de 2015

NUMEROS: Un liderazgo cuestionado

NT: Dijo Yavé a Moisés: Dile a los hijos de Israel que de generación en generaciones se hagan flecos en los bordes de sus mantos y aten los flecos de cada borde con un cordón de color de jacinto, para acordarse de todos los mandamientos de Yavé; porque así seréis santos a vuestro Dios (Num. 15.37-41).

CM: Tal es la preocupación de Yavé por el cumplimiento de sus mandamientos que se acaba de inventar un cambio en las vestimentas que revolucionará la moda de la época. De esta forma tendrán presente en todo momento que no han de desviarse del camino impuesto por el señor, su dios, porque supondría un castigo perverso, desde el destierro hasta la muerte.

Yavé quiere que sus siervos sean santos cuando él los creo perversos y perversos seguirán a pesar de los múltiplos genocidios llevados a cabo por Yavé para escarmiento de su pueblo y de los restantes pueblos, hechos todos ellos narrados con pulcritud y regocijo en los distintos textos bíblicos.

NT: Coré, descendiente de Leví y Datan y Abiron, descendientes de Rubén, se alzaron y se pusieron enfrente de Moisés, arrastrando tras de si a doscientos cincuenta varones, todos de los principales de la asamblea, hombres distinguidos (Num. 16.1-2).

CM: Cuestionan el liderazgo de Moisés y Aarón. Moisés propone a los seguidores de Coré que echen incienso sobre el fuego ante Yavé, y quien éste elija será el santo, además de reprochar a Coré su ambición, habiendo sido elegida su estirpe como ministros de Yavé. Por su parte, los de la tribu de Rubén no quisieron oír a Moisés. ¿Todavía te parece poco habernos sacado de una tierra que mana leche y miel, para traernos a morir a un desierto, que también quieres tiranizarnos? ¿Crees que están ciegos todos estos hombres? No, no vamos (Num. 16.3-14).

Aunque esta narración es posterior a la rebelión de la que se salvaron Caleb y Josué y sus seguidores, ya en las puertas de Canan, parece haber ocurrido con anterioridad. En todo caso muestra, una vez más, el cansancio del pueblo errante, la falta de liderazgo, no solo de Moisés y Aarón, sino del mismo Yavé, el todopoderoso, que no es capaz de insuflar en su pueblo un mínimo de estimulo para seguir adelante.

Las palabras de Datan y sus seguidores son elocuentes, se rebelan conscientes de estar sometidos a una tiranía y quieren ser libres para buscar su propio destino. Hasta ahora el temor a Yavé les ha mantenido en la servidumbre.

La respuesta de Yavé no se hizo esperar, ordeno apartar a todos los israelitas de las tiendas de los rebeldes y a continuación la tierra se abrió y vivos se precipitaron en el abismo, ellos y sus familiares, y los cubrió la tierra, siendo exterminados allí mismo junto a los doscientos cincuenta hombres que le siguieron. Todo Israel huyo por miedo a que los tragase también a ellos (Num. 16.15-35).

Es el miedo la base del poder, así al menos parece querer establecerlo los textos bíblicos, el temor a dios, o el temor al jefe, al poder, emanado de dios para mejor gloria de los poderosos. Abolida la libertad del individuo, el terreno esta abonado para la tiranía. Abolida por el temor a un dios cruel, castigador y despiadado, la tiranía será ejercida por quien corresponda. Este es el mensaje de los textos sagrados, instrumento vital de los poderosos para el ejercicio de su poder en la tierra, en donde los padecimientos, los sufrimientos, las penalidades y servidumbres de los humanos son pasajeras ante la eternidad de la supuesta parte espiritual del ser humano, cuyo futuro es mas relevante que el presente de la parte corporal, de naturaleza efímera.

Se castiga la rebelión, como se castiga cualquier mínimo incumplimiento de lo preceptivo, como medida ejemplarizadora en evitación de perjuicios mayores que puedan poner en cuestión el ejercicio del poder.

Se castiga el cuestionamiento del poder, como se castiga cualquier atisbo de pensamiento individual o colectivo ajeno a los intereses del poder establecido. Que mas da que la máxima autoridad en los hechos narrados sea el mismo dios Yavé, en suma es lo que han hecho a lo largo de la historia los dueños de los imperios, ejercer el poder por mediación de la gracia de Dios, tal como lo ejercía Moisés, solo que en este caso, el mismo Dios estaba siempre muy presente, quizás porque se estaban estableciendo las pautas del futuro (ironía).


La medida ejemplarizante no podía ser otra, a tenor de lo que ya conocemos de las resoluciones de Yavé, que la muerte directa de los rebeldes y de sus seguidores. Es exactamente lo que observamos a lo largo de la historia de la humanidad, solo que en la historia real, en ocasiones las rebeliones triunfan, porque la realidad es muy distinta a la fantasía narrada en los llamados textos sagrados. 

jueves, 4 de junio de 2015

NUMEROS: Un dios que no perdona

NT: Así continuo Yavé: Por mi vida, que eso haré con vosotros. De todos vosotros, los que en vuestro censo fuisteis contados de veinte años para arriba, que habéis murmurado contra mi, ninguno entrara en la tierra que os prometí. Solo Caleb y Josué. En cuanto a vosotros, en este desierto yacerán vuestros cadáveres, vuestros hijos erraran por el desierto cuarenta años, hasta que vuestros cuerpos se consuman en el desierto. En este desierto se consumirán, en el morirán (Num. 14.28-38).

CM: Yavé se reafirma en su propósito, lo expone para el conocimiento de todos, para dejar constancia de su poder y de su crueldad. La muerta será segura después de cuarenta años de penalidades, si las aguanta. Crueldad sobre crueldad, dios inmisericorde y vengativo, líder incapaz y fracasado en su empeño.

Solo Caleb y Josué (olvidado en la mención anterior), convertidos en lideres de su dividido ejercito, gozaran de los favores de Yavé. El resto, ¿cuantos cientos de miles de personas sufrirán las penalidades ya descritas? un nuevo magnicidio del creador.

NT: El pueblo quedo desolado y quiso llegar a la tierra prometida sin la ayuda de Yavé y contra el consejo de Moisés, pero fueron rechazados por los amalitas y los cananeos (Num. 14.39-45).

CM: No es de extrañar que, ante el futuro de una muerte lenta y segura, los condenados quisieran intentar por su cuenta una huida hacia delante. Pero ni Yavé, ni los escritores bíblicos estaban dispuestos a dar ninguna oportunidad de escape a los desconfiados israelitas. Poco importa ya el futuro de estos desdichados, sino el de las familias de Caleb y de Josué. Yavé es así, gusta de elegir a modelos para que los demás le imiten, en contrapartida a quienes se atrevan siquiera a murmurar o a dudar de él, a pesar de que ven razones de sobra para ello.

NT: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo voy a daros y hagáis a Yavé ofrenda de combustión, holocausto o sacrificio… (Num. 15.1-31).

CM: Como si nada hubiese pasado, tras el abandono a una muerte canalla y segura de todos aquellos que se quejaron y dudaron de Yavé, éste ya esta pensando en el nuevo hogar de los que quedan y de cómo han de realizarle las ofrendas y sacrificios; según se trate de buey, oveja o cabrito, siempre en olor grato a Yavé. Y así será para las siguientes generaciones.

No escatima, el escritor, numerosos párrafos para describir, una vez más, como han de llevarse a cabo los sacrificios, sin olvidar que su incumplimiento llevara consigo borrar de en medio de su pueblo a quien incumpliera.

El narcisismo de Yavé, su ansia de ser idolatrado no tiene parangón.

NT: Sucedió, que estando los hijos de Israel en el desierto, encontraron a un hombre recogiendo leña en sábado. Yavé ordeno: Sin remisión, muera ese hombre. Que lo lapide el pueblo. Lo sacaron fuera del campamento y lo lapidaron, muriendo como se lo había mandado Yavé a Moisés (Num. 15.32-36).

CM: El escritor bíblico vuelve a dar un salto atrás para ejemplarizar un acontecimiento puntual. Un pobre hombre, por ignorancia o a sabiendas, por necesidad o capricho, o con deseos de violar la ley sagrada, osó trabajar en sábado, día consagrado a Yavé. Mientras que Moisés y Aarón lo detuvieron hasta ver que hacer con el desdichado, Yavé no tuvo duda alguna, despiadado como es, aplico la ley sin paliativos, siendo condenado a muerte por lapidación.

Este dios, que nada tiene de bondadoso ni de sabio, dictamina castigos severos sin ni siquiera indagación alguna y lo hace con total ausencia de piedad o consideración para el reo.  

Desgraciadamente, en los tiempos presentes se siguen imponiendo castigos severos, por ejemplares, siguiendo los dictámenes de una supuesta ley islámica, que tiene sus orígenes en las llamadas sagradas escrituras. De forma, que lo que estamos comentando, que podría entenderse en el contexto de tiempos remotos, aunque no por ello justificable, sigue siendo extrapolable a algunas sociedades actuales, en los que la ley de Dios sigue imperando sobre las leyes de los hombres. Lo religioso sobre lo civil.


viernes, 15 de mayo de 2015

NUMEROS: Un dios irascible

NT: Yavé, tardo a la ira y grande a la misericordia, que perdona la iniquidad y la rebeldía, aunque no la deja impune y visita la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Perdona, pues, la iniquidad de este pueblo según tu misericordia, como desde Egipto hasta aquí le has perdonado (Num. 14.18-19).

CM: Que Yavé es muy dado a la ira es cualidad reconocida de sobra en los textos bíblicos, es su reacción primaria ante la adversidad, la soberbia de Yavé ante su orgullo dañado. En cuanto a la tardanza de Yavé a la ira, no parece ser cierto, dado que al ser un instinto de reacción primaria se produce de forma inmediata al hecho causante, y por demás, en todos los textos leídos la reacción de ira ante el pueblo egipcio o el suyo propio se ha presentado siempre de forma inmediata.

El escritor bíblico relativiza, igualmente, la misericordia divina, siendo grande porque perdona la iniquidad y la rebeldía. Sin embargo poco misericordioso ha sido Yavé expulsando a Adán y Eva del supuesto paraíso por tener la osadía del conocimiento, o enviando un diluvio que aniquilo a todos los seres vivientes, salvo una pareja por especie, o destruyendo ciudades, o enviando plagas prodigiosas a un pueblo por sus desavenencias con el rey de Egipto o a su propio pueblo en una penosa travesía hacia una tierra desconocida, por citar algunas de las inmisericordias del bondadoso Yavé.     

Ciertamente, en ocasiones, Yavé ha atendido las suplicas de Moisés, atenuando de esta forma la ira de su jefe y señor, pero nunca anulándola por completo, puesto que Yavé jamás perdona como el mismo texto bíblico reconoce (no la deja impune), si es que existen razones para el perdón, porque ¿Por qué ha de ser perdonada la rebeldía o la descreencia por parte del cruel Yavé?  
      
El texto reconoce, no solo que las faltas ante los ojos de Yavé no han de quedar impunes, sino que la iniquidad de los padres perduraran en los hijos hasta la tercera y cuarta generación; comos si los hijos tuvieran culpa de los supuestos males cometidos por sus padres y los nietos de la de sus abuelos, hasta la cuarta generación, ¿Habrá mayor iniquidad? ¿Es ésta la gran misericordia de Yavé o la más palpable demostración de su maldad y grado de venganza?

Pero, siendo Moisés, infinitamente mas bondadoso que su director, apela a su escasa misericordia (según tu misericordia) para que perdone a su pueblo una vez más, es decir, con las condiciones en que Yavé acostumbra a perdonar, como veremos más adelante.   

NT: Dijo Yavé: Les perdono, según me lo pides, mas por mi vida y por mi gloria, que hinche la tierra toda, que todos aquellos que han visto mi gloria y mis prodigios, desoyéndome, no verán la tierra que a sus padres jure dar. Ninguno de los que así me ha ultrajado la vera. Solo a mi siervo Caleb, que me siguió enteramente, le haré yo entrar en esa tierra donde ha estado ya, y su descendencia la tendrá en posesión. Mañana mismo volveos y partid al desierto, camino del mar Rojo (Num. 14.20-25).

CM: He aquí la misericordia de Yavé. Se aviene a perdonar a quienes no confiaron en el, a quienes dudaron de su promesa, pero a ojos de Yavé “perdonar” no significa perdonar, sino enviarlos a la muerte. Pero una muerte rápida seria un alivio, así pues la muerte ha de venir acompañada de las peores penalidades, desandar lo andado, para, en el caso de poder llegar al mar Rojo, aventura imposible en la practica, no poder atravesarlo al no contar con la ayuda de Yavé para separar las aguas y permitirle atravesar hasta la otra orilla.

Las expresiones puestas en boca de Yavé por los escritores bíblicos no dejan dudas a cerca de su odio e inquina hacia quienes, según él le ofende: ¡que se hinche la tierra toda!   

La paciencia de Yavé se ha acabado a su tenor: ¿Hasta cuando voy a estar oyendo lo que contra mi murmura esta turba depravada? (Num. 14.27) mostrando un desprecio manifiesto hacia el pueblo que él mismo había elegido para seguirle, constatando el error de su elección.


viernes, 1 de mayo de 2015

NUMEROS: Un dios poco razonable

NT (texto bíblico): Encontrándose ya en el desierto de Faran, Yavé ordena a Moisés enviar a uno de cada tribu a explorar la tierra de Canán, la gente que habita, las ciudades si amuralladas o abiertas, el terreno si fértil o pobre, y que llevaran sus frutos. Volvieron a explorar al cabo de cuarenta días y volvieron y dijeron: “en verdad mana leche y miel; ved sus frutos, pero la gente que habita es fuerte y sus ciudades grandes y amuralladas”. Caleb, imponiendo silencio, clamo: ¡la conquistaremos, somos más fuertes que ellos! Otros se negaban (Num. 13.1-34).

CM (comentarios): El texto nombra a cada uno de los exploradores y las misiones encomendadas, así como los resultados de la investigación. Fueron muchos días de exploración (¿espionaje?) en los que tomaron nota de cuanto veían, de la riqueza del territorio, de su ciudades, de sus habitantes y de sus defensas. Se trata de una tierra rica, tal como les había prometido Yavé, pero habitada y defendida.

Naturalmente, Yavé sabia como era el terreno a explorar, no en balde es el todopoderoso, el omnipresente y el omnisciente; sin embargo creyó conveniente que su pueblo viese con sus propios ojos la tierra prometida antes de aventurarse en su conquista. También dejo, algo inhabitual en él,  que discutiesen entre ellos y valorasen los pros y contras, ¿con que intención?

NT: Toda la muchedumbre rompió a gritar, y el pueblo se paso toda la noche llorando y decían: ¡Ah, si hubiéramos muerto en la tierra de Egipto o muriéramos siquiera en este desierto! ¿Por qué quiere Yavé llevarnos a esta tierra a perecer por la espalda y que sean nuestras mujeres y nuestros hijos presa de otros? ¿No seria mejor que volviéramos a Egipto? Otros decían “Elijamos un jefe y volvámonos a Egipto” (Num. 14.1-4).            

CM: De nada ha valido el último prodigio envenenado, la carne en demasía y las codornices, la gente sigue desconfiando de Yavé y de su lugarteniente Moisés, muchos demandan un nuevo líder, otros la vuelta a Egipto, no entienden el empeño de Yavé en llevarles a, lo que muchos creen, una muerte segura. El pueblo se esta revelando ante la incertidumbre y Yavé no lo va a permitir.

NT: Josué y Caleb, que habían explorado la tierra pidieron que no se revelasen contra Yavé, pues él esta con nosotros, no tengáis miedo de la gente de esa tierra, pues nos lo comeremos con pan. Toda la asamblea quería lapidarlos (Num. 14.5-10).

CM: No es Moisés ni Arón quienes se presentan ante la asamblea a reconciliarles, cansados de tanto desatino divino, sino nuevos lideres que siguen creyendo en Yavé. Pero la multitud tampoco les sigue, de forma que habrá de intervenir Yavé a su manera.

NT: Yavé, cansado de su pueblo habla a Moisés: ¿Hasta cuando ha de ultrajarme este pueblo? ¿Hasta cuando no ha de creerme, después de todos los prodigios que en medio de ellos he hecho? Voy a herirle de mortandad y a hacer de ti una gran nación, mas grande y mas fuerte que ellos (Num. 14.11-12).         

CM: Se ha acabado la paciencia de Yavé; una vez más. ¿Qué dios es éste que se ve obligado a hacer prodigios para que sus fieles le crean y, aun así, permanecen en la descreencia? ¿Dónde están su liderazgo y el de su fiel lugarteniente Moisés? Parece un dios acabado, en su soberbia solo se le ocurre acabar con el pueblo que él eligió para seguirle y comenzar de nuevo, con Moisés y con él formara una nación aún mas fuerte que la de sus, hasta ahora, seguidores infieles; como si fuese grande y fuerte ese pueblo nómada, incapaz de hacer nada sin los prodigios de Yavé.  

NT: Moisés le responde: Y lo sabrán los egipcios. Todos saben que tú habitas en medio de este pueblo, que vas delante de ellos, de día en columna de nube y de noche en columna de fuego. Si, pues, destruyes este pueblo, como si fuera un solo hombre, los pueblos a los que ha llegado tu fama dirán: Por no haber podido llevar a ese pueblo a la tierra que le había prometido, los ha destruido Yavé en el desierto. Haz, pues, mi señor, que resplandezca tu fortaleza (Num. 14.13-17).


CM: Moisés, mas razonable que el mismísimo Dios, tal como reconocen los mismos textos bíblicos, contradiciendo la infinita sabiduría del todopoderoso, intenta que Yavé entre en razón, porque de lo contrario significaría asumir su propia fracaso ante los ojos de los demás pueblos; lo que seria objeto de un descrédito de consecuencias imprevisibles para el futuro de la humanidad, además de quedar patente, una vez más su perversidad y venganza. 

miércoles, 8 de abril de 2015

NUMEROS: Sobre como alimentar a un ejercito



NT (Texto bíblico): Seiscientos mil infantes han de alimentar Moisés y le pregunta a Yavé, si bastará con degollar todas las ovejas y todos los bueyes, si bastaran todos los peces del mar. Yavé le contesta ¿Acaso se ha acortado el brazo de Yavé? (Num. 11.21-23).

CM (comentarios): Parece como si solo contasen los soldados, ¿Qué hay de las mujeres, ancianos, niños y niñas? Hemos de suponer que las personas a alimentar debían de estar muy por encima del millón. Pero los textos bíblicos se preocupan escasamente de cómo estaba organizada la vida de este pueblo errante, de cómo se abastecía para alimentarse, de cuales eran las riquezas del ancho desierto del SINAB, de cómo dar de beber a una población tan elevada en continuo caminar. Por el contrario, el interés de los textos esta en establecer los preceptos de Yavé y el modo de hacerle ofrendas.

Así que, ahora, se plantea como alimentar a una población cansada de caminar, hambrienta, desalentada, desorientada, desconfiada, desconcertada, incomprendida, temerosa de un dios cruel y caprichoso y sintiéndose abandonada en un inhóspito desierto sin rumbo cierto.

Moisés no sabe si incluso degollando a todos los animales que les acompañan habrá suficiente comida para todos. Pero, ojo, que si degollan a todos los animales no quedara ninguno para las ofrendas a Yavé, lo que será para éste mas importante que la alimentación de su pueblo.

Pero Yavé, no comprende, a pesar de su infinita capacidad de comprensión, el hambre de su pueblo, ni sus angustias, ni sus dudas, ni su cansancio, ni su descreencia en él. ¿Acaso se ha acortado el brazo de Yavé? es cuanto es capaz de decir, lo que presagia un nuevo castigo ante la desconfianza de su pueblo.

NT: Reunidos los setenta ancianos, el espíritu de Yavé se poso en ellos y comenzaron a profetizar y no cesaban. Vino un viento trayendo desde el mar codornices, que dejo sobre el campamento hasta la altura de dos codos. Aún tenían la carne entre sus dientes y encendiese contra el pueblo el furor de Yavé que hirió al pueblo con una plaga (Num. 11.24-35).

CM: No sabemos cuantos animales se sacrificaron para alimentar en demasía al pueblo, ni al parecer importa, salvo el prodigio de Yavé, quien no conformándose con hacer hartar a su pueblo de carne hasta la vomitera, le envía una plaga de codornices para que el hartazgo sea mayor, hasta quedar sepultado (porque allí quedo sepultado el pueblo glotón (Num. 11.34)). La venganza de Yavé no conoce límites.

NT: Maria y Aarón murmuraban de Moisés y oyolo Yavé, quien mando a los tres a reunirse en el tabernáculo y dirigiéndose a los dos primeros les dijo: mi siervo Moisés es en toda mi casa el hombre de confianza, cara a cara hablo con él, y a las claras, no por figuras. ¿Cómo os habéis atrevido a difamarle? Y una vez retirado Yavé, apareció Maria cubierta de lepra. Tras el ruego de Arón a Moisés, éste imploro a Yavé que sanase a Maria y ésta fue expulsada del campamento por siete días (Num. 12.1-15).

CM: Deja claro Yavé que solo Moisés es la persona de su confianza y a quien se dirige para que sea su portavoz y nadie más, de forma que no consiente murmuración alguna sobre su protegido y lugarteniente. Y, como siempre, cualquier actitud contraria a su voluntad es castigada con los castigos mas crueles, aunque en ocasiones atienda las suplicas de Moisés y alivia la pena impuesta.    

Es sorprendente el comportamiento de Yavé que se dirige directamente a Aron y Maria (que por cierto no había aparecido hasta ahora y al parecer es hermana de ambos) para reprenderle, entrando en consideraciones demasiados mundanas para tal alto personaje.  

miércoles, 25 de marzo de 2015

NUMEROS: No se aceptan quejas




NT (texto bíblico): El segundo mes del segundo año, a veinte del mes, se alzo la nube y los hijos de Israel marcharon por etapas, del desierto de Sinab al de Farán, en donde la nube se paró (Num. 10.11-13). Relata a continuación el orden de partida, en primer lugar los hijos de Judá, enumerando los distintos jefes de cada tribu y sus correspondientes hijos (Num. 10.14-36).

CM (comentarios): Todo un ejercito de más de seiscientos mil soldados, acompañados de mujeres, ancianos, niños y niñas se ha puesto en marcha camino de la tierra prometida, tierra habitada por quienes serán, a su termino, enemigos de Israel y por consiguiente enemigos de Yavé; el contradictorio Yavé. Una nube, que desafía el curso natural de las borrascas y que probablemente les daría sombra para soportar el duro calor del desierto, les guiara; la imagino aterciopelada y sonriente con un alargado brazo que indica la dirección de la marcha y que se encoge en el momento de la parada. Extraño modo de dirigir un ejército, hasta el punto de que no se ha tenido noticias de algo parecido, ni en tiempos de Alejandro Magno, ni de Julio Cesar, ni de Napoleón por señalar algunos de los grandes ejércitos de la historia. Quizás Yavé después de hacer llegar a su pueblo a la ansiada tierra prometida no le quedaran fuerzas para más hazañas.   

NT: Aconteció que el pueblo se quejo y al oírlo Yavé ardió en ira y encendió un fuego que abrazo una de las alas del campamento. Clamo el pueblo a Moisés y éste oró a Yavé y el fuego se apago (Num. 11.1-3).

CM: El pueblo de Israel esta llamado a no quejarse, ha de soportar las durezas, las penurias, la escasez de alimentos, la sed, en silencio, sin el menor asomo de disgusto, sino con agrado, porque del agrado de Yavé es el sufrimiento al que están siendo sometidos. La más mínima queja será castigada, sin paliativos, sin tener en cuenta las consecuencias, y aun a pesar de las consecuencias.

Yavé quiere un pueblo sometido, sin voluntad, destinado a la voluntad de su dueño y señor, dispuesto a adorarle y venerarle, a ofrecerle en sacrificio el fruto de su esfuerzo y de su trabajo. Que extraordinario mensaje para los dignatarios de los distintos territorios, ávidos de dictar normas y dictámenes para su particular beneficio. Que valiosa aportación, la de los llamados textos sagrados, de someter a la voluntad del hacedor aquello que en realidad es voluntad de los hombres, de los hombres que disponen del poder sobre los demás. Que grandiosa idea la de mantener en la ignorancia al común de los mortales, para beneficio y disfrute de las minorías dominantes, religiosas y civiles; pues tratándose de anular la voluntad de los seres humanos, ambos intereses van a la par.

NT: Dijo Moisés a Yavé: “¿Por qué tan mal tratas a tu siervo? ¿Por qué no ha hallado gracia a tus ojos y has echado sobre mí la carga de todo este pueblo? ¿Dónde tengo yo carne para alimentarlo? ¿Por qué llora a mí clamando: danos carne que comer? Yo no puedo soportar solo a este pueblo. Me pesa demasiado. Si así has de hacer conmigo, dame la muerte, te lo ruego; y si es que he hallado gracia a tus ojos, que no me vea ya más así afligido” (Num. 11.10-15). 

CM: Escalofriante confesión y ruego el que hace Moisés, incapaz, por razonable, de entender el comportamiento de Yavé hacia su pueblo, hacia sus siervos, y hacia él en particular como responsable de la conducción de sus compatriotas a un destino incierto, por muy prometido que fuera.

Nunca estuvo Moisés dispuesto a asumir la tan alta tarea que Yavé le había encomendado, de hecho la ayuda de Arón, su hermano, como su lugarteniente, obedecía a un ruego extremo de Moisés ante Yavé, en el que aquel exponía su incapacidad para la difícil misión encomendada.

Moisés sabe que los acontecimientos discurren de tal manera por voluntad de Yavé, quien, dotado de poder tan extremo, pudiera disponer de su pueblo de manera bien diferente. Viéndose incapaz de resistir por más tiempo las demandas razonables de su pueblo y no entendiendo las razones de Yavé para tal comportamiento, pide a éste que disponga de su vida o de lo preciso para aliviar su aflicción.

Moisés podía haber optado por ponerse al frente de una sublevación de su pueblo contra Yavé, pero Moisés le teme, sabe del poder de aquel y hasta donde puede llegar su ira; y además sigue considerándose su siervo. Nada diferente de los creyentes actuales, temen a su dios (el truco de la condena eterna), ese temor que es la base de las religiones monoteístas basadas en la Biblia, y con ello se convierten en siervos, ignorancia llevada al extremo.

NT: Dijo entonces Yavé: Elígeme a setenta varones de los hijos de Israel, ancianos del pueblo y de sus principales y tráelos a la puerta del tabernáculo,… para que te ayuden a llevar la carga del pueblo y no la lleves tú solo. Y di al pueblo: Santificaos para mañana y comeréis carne,… no un día, ni dos, ni cinco, ni diez, ni veinte; la comeréis todo el mes, hasta que os produzca nauseas, por haber menospreciado a Yavé (Num. 11.16-20).

CM: Yavé, como observamos, atiende la suplica de Moisés y le permite elegir a setenta varones (las mujeres al ser seres inferiores, según los textos bíblicos, están excluidas de cualquier tipo de responsabilidad), ante su incapacidad para decidir por si mismo, entre los mejores para que le ayuden en las tareas de gobierno. Ya en el Éxodo se relata la disposición de los setenta ayudantes de Moisés, sin la suplica tan angustiosa, de éste.       

Y atiende también la suplica del pueblo, que se queja de haber salido de Egipto en donde comían de todo. Les dará de comer, pero lo hará en demasía, hasta que vomiten; Yavé suele castigar y cuando premia lo hace hasta que el premio se torne en castigo; ¿quieres carne? Pues la tendrás en demasía. Así es Yavé, a quien se tiene por misericordioso.

sábado, 7 de marzo de 2015

NUMEROS: Rituales y trompetas



NT (texto bíblico): Cuando Moisés entraba en el tabernáculo para hablar con Yavé, oía la voz que le hablaba desde encima, entre dos querubines: cuando pongas las lámparas en el candelabro, ponlas de modo que las siete alumbren hacia delante. El candelabro era todo de oro batido (Num. 7.89; 8.1-4).

CM (comentrios): ¿Veía Moisés a Yavé o solo le oía? En cuanto a los querubines, que no mencionaban palabra alguna, simplemente acompañaban a Yavé, debía verles Moisés, pues en caso contrario ¿cómo percibir su presencia?     

En cuanto al candelabro, sorprende como Yavé esta pendiente del más mínimo detalle, como es la posición de las velas. Ante esta preocupación del todopoderoso, me pregunto ¿a qué dedicará su tiempo en estos momentos? Quizás decepcionado de su propia creación nos ha abandonado a nuestra propia suerte. Dado que es todopoderoso no cabria pensar que la causa de un hipotético abandono sea que esté ocupado en otros menesteres, como pudiera ser la creación de otros mundos; porque esta fuera de toda lógica, que quien siendo todopoderoso, se preocupe de cosas tan nimias y sin embargo deje de lado la cantidad de miserias que observamos a diario en nuestras vidas.

Pero, a decir verdad, el dios que nos ofrece la Biblia es más sanguinario y perverso que incruento y bondadoso. Lo sorprendente es adorar a un dios tan egocéntrico, narcisista y tan preocupado en que le adoren.

NT: Establece Yavé como han de purificarse los levitas. Haz sobre ellos una aspersión con agua expiatoria; que pasen la navaja por todo su cuerpo. Y Arón ofrecerá los levitas en ofrenda ante Yavé. Los levitas pondrán sus manos sobre la cabeza de los novillos y ofrecerás uno en sacrificio por el pecado y el otro en holocausto a Yavé para la expiación de los levitas…porqué son donados a mí enteramente de en medio de los hijos de Israel…; pues todo primogénito de los hijos de Israel es mió, lo mismo de los hombres que de los animales. Esto es lo que toca a los levitas de veinticinco años hacia arriba, hasta los cincuenta, que serán cesados en sus funciones (Num. 8.5-26).

CM: También aquí, cuando se establece la forma en que los levitas, la estirpe elegida por Yavé como casta sacerdotal, han de ser purificados antes de poder ofrendar los sacrificios; el hacedor hace valer de nuevo sus derechos de propiedad sobre la casta sacerdotal y los primogénitos de cualquier especie.

NT: El primer mes del año segundo después de la salida de la Tierra de Egipto, en el desierto del SINAB, dijo Yavé a Moisés que celebren la Pascua el día catorce de ese mes, entre dos luces, la celebrareis conforme a todas las leyes y a todos los ritos que a ella se refieren. Algunos, estando impuros por un cadáver no sabían que hacer y preguntan a Moisés, quien acude a Yavé, el cual le responde que quien este impuro o de viaje celebraran la Pascua el día catorce del segundo mes. En cambio si estando limpio o no estando de viaje, no la celebrare, éste será borrado de su pueblo por no haber ofrecido a tiempo su ofrenda a Yavé, y llevara sobre si su culpa (Num. 9.1-14).

CM: Moisés, siempre intermediario entre Yavé y su pueblo, líder espiritual por mandato divino y muy a pesar suyo, no sabe reaccionar ante las incomodas incertidumbres de sus compatriotas y ha de acudir a Yavé para la resolución de dudas y conflictos, en esta caso, que hacer en estado de impureza.

Yavé aprovecha, una vez más, para advertir de las consecuencias del incumplimiento de sus mandatos, esto es, el desprecio de su pueblo, el destierro, porque los mandatos de Yavé son de obligado cumplimiento.

NT: El día que fue alzado el tabernáculo, la nube lo cubrió y desde la tarde a la mañana hubo como un fuego sobre el tabernáculo. Así sucedía constantemente, de día lo cubría la nube y de noche la nube parecía de fuego. Cuando la nube se alzaba, partían los hijos de Israel y allí donde se paraba la nube acampaban,… Fuesen dos días, un mes o un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo, los hijos de Israel no se movían… (Num., 9.16-23).

CM: La nube, en la que se suponía que estaba Yavé, determinaba los movimientos de los israelitas en su travesía por el desierto. La tardanza en partir dependía de la voluntad de la nube, a través de la cual Yavé impartía las órdenes de parada y partida. Pobre Moisés, líder espiritual y conductor de su pueblo hacia la tierra prometida, sin capacidad decisoria, mero transmisor de los caprichos de su dios. Que hartazgo. ¿Qué razones tenia Yavé para someter a su pueblo a una travesía tan duradera, en un lugar tan inhóspito como el desierto? Ponerlo a prueba, verificar la capacidad de sumisión y de resistencia de su pueblo elegido para adorarle y hacerle ofrendas.

NT: Dijo Yavé a Moisés: Hazte dos trompetas de plata batida a martillo, que te sirvan para convocar la congregación y para hacer mover el campamento (Num. 10.1-2).

CM: Yavé establece a continuación el uso de las trompetas, el sonido de una sola trompeta se hará para convocar a los príncipes jefes, el sonido de las dos será para convocar a toda la asamblea. También se tocaran las trompetas como alarmas contra el enemigo, en caso de alegrías, en los holocaustos y sacrificios y en las fiestas, con diferentes toques. De nuevo observamos las múltiples cualidades del creador en las cosas más mundanas. Grandioso Yavé.