viernes, 3 de julio de 2015

NUMEROS: Dios vuelve a asesinar de forma masiva

NT (texto bíblico): Al día siguiente la muchedumbre de los hijos de Israel murmuraba contra Moisés y Arón diciendo: vosotros habéis exterminado al pueblo de Yavé. Entonces apareció la nube y Yavé dijo a Moisés: Quitaos de en medio de esa turba, que voy a destruirla. Moisés ordeno a Arón: toma el incensario y corre a esa muchedumbre y expíala, porque se ha encendido la ira de Yavé y ha comenzado ya la mortandad (Num. 16.41-46). Ya había comenzado la plaga a hacer estragos en el pueblo, pero Arón tomo el incienso e hizo expiación por el pueblo, y se quedo entre los muertos y los vivos hasta que ceso la mortandad. Habían perecido catorce mil setecientos, sin contar los que murieron por lo de Coré (Num. 16.47-49).       

 CM (comentarios): Una vez mas la ira de Yavé no se deja esperar, su ira es permanente, antes de anunciar la media, ésta ya esta siendo ejecutada. El cruel Yavé no tiene limites, acaba de asesinar a mas de catorce mil personas después de hacerles padecer la penosa travesía del desierto, a las que habría que añadir las asesinadas en el episodio anterior.

¿Es blasfemo decir que el dios de la Biblia, el dios de los judíos, el dios de los cristianos y el dios de los musulmanes, que no dejan de ser el mismo dios, es cruel, salvaje, inmisericorde, asesino, genocida, cuando así esta expuesto en los llamados textos sagrados y reconocido en ellos por el mismísimo dios? ¿Es licito que una persona pueda ser condenada por afirmar lo mismo que sostienen estos textos sagrados, base de las tres mayores religiones monoteístas? ¿Es que no hay suficientes evidencias en los citados textos sagrados del grado de crueldad de Dios?

¿Cómo es posible, pues, que éstas religiones tengan tantos seguidores? ¿Ignorancia? ¿Temor?   

CN: Pidió Yavé que cada uno de los príncipes de Israel entregue una vara con el nombre de la tribu para ponerla en el tabernáculo. Florecerá la vara que aquel a quien yo elija, a ver si hago cesar de una vez las quejas y las murmuraciones de los hijos de Israel contra vosotros. Al día siguiente la vara de Arón, de la casa de Leví, había echado brotes, yemas, flores y almendras (Num. 17.1-9).

CM: Extraordinario prodigio. De nuevo las artes mágicas de Yavé, expuestas tantas veces en Egipto ante el faraón, vuelven a la luz, esta vez para reafirmarse en la tribu elegida por Yavé para el sacerdocio, la casa de Leví, representada a ese momento por su príncipe y sumo sacerdote Arón, pues es su vara la que florecerá, y de que manera, en el tiempo record de un día la vara sacerdotal adquiere la genética del almendro y desarrolla todo su ciclo natural, sin necesidad de ser plantado, abonado, regado y de esperar a que llegue la primavera.

Yavé pretende de ésta forma, tan absurda, aplacar el descontento de su pueblo, no ocurriéndosele otra forma más inteligente de hacerlo.

NT: Dice Yavé a Moisés: Para que sirva de memoria a los hijos rebeldes, y que cesen así las quejas contra mi y no mueran (Num. 17.10-11). Los hijos de Israel hablaron a Moisés: Esta visto, muerto somos, perdidos, perdidos todos; cuantos pretenden acercarse al tabernáculo de Yavé perecen. ¿En verdad habremos de perecer todos? (Num. 17.12-13).


CM: Pues ya están advertidos los hijos de Israel, una vez más, pues ya habían sido advertidos en múltiples ocasiones de las razones de Yavé para arremeter contra ellos.  Todos están convencidos de que están perdidos, que están sujetos a los designios de su dios y no tienen remedios. Solo queda que la casta sacerdotal, como instrumentación de la unión del poder religioso y civil sea institucionalizada para que el ser humano sea sometido, por los siglos de los siglos, hasta que por fin se rebele anta tanta barbarie.  

miércoles, 24 de junio de 2015

Pedro Zerolo, activista, defensor de los derechos humanos

El pasado 9 de junio moría en Madrid, victima de un maldito cáncer de páncreas, el activista y concejal socialista Pedro Zerolo, conocido defensor de los derechos humanos y líder del movimiento en defensa de los homosexuales. Gracias a su valentía y a su coraje se debe la ley que en España permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Es lamentable que la condición homosexual de muchas personas sea considerada por una parte de la Iglesia Católica como una enfermedad curable gracias a la oración y a unos cursillos de adoctrinamiento religioso (Arzobispo de Alcalá entre otros), cuando no un pecado fruto de un vicio vergonzante (sacerdote Jesús Calvo entre otros). Pero lo que es vergonzante es que todavía en nuestro tiempo existan personas que conciban la enfermedad como un castigo divino, y más grave aún que los medios de comunicación den crédito a tales afirmaciones. Antes de la muerte de Pedro un periodista de un medio televisivo integrista y el citado sacerdote se expresaban en términos poco cristianos (“se merece su enfermedad” “su suerte me trae al pairo” “no cambiaria la vida de mi perro por la suya” en boca del periodista; “no me extraña que se trate de un castigo de la Divina Providencia” “los gays deben ser apartados para no contaminar” en boca del sacerdote).

La muerte prematura no parece ser motivo de consideración ni de piedad cristiana para el sacerdote, quien a preguntas del mismo periodista responde lo siguiente: “Tenían que haber creído en la profecía que yo ya dije, que los pecadores públicos pueden sufrir enfermedades como castigo divino” “los frutos de la virtud y del vicio se siembran aquí, lo que se siembra se cosecha”


El citado sacerdote, como el también anteriormente citado arzobispo de Alcalá y muchos jerifaltes de la Iglesia Católica deberían reconocer que en su seno hay infinidad de homosexuales a los, quienes no somos creyentes, respetamos como seres humanos por encima de su compromiso religioso, pero condenamos, como también debería hacer la propia Iglesia, a quienes atribuyéndose una supuesta autoridad moral sobre los menores de edad abusan de su inocencia y les obliga a practicar sexo marcándole indeleblemente para el resto de sus días. La Iglesia deberá perseguir la pederastia en su seno y ser mas tolerante en el reconocimiento de la condición sexual de cada cual, lo sociedad va por delante de la Iglesia, no va a su compás como en épocas pretéritas, no es ella ni su moral quien marca el comportamiento de las personas, los nuevos modelos de familia no son conformes al concepto de familia cristiana ni falta que hace.